10 de julio de 2009

Stieg Larsson de la mierda

Lisbeth Salander en versión figurín de Lucas Varela. Pasen por su blog que tiene otros más que interesantes dibujos sobre la Saga Millenium que le pasan la escoba a las feas producciones gráficas de las tapas de las ediciones castellanas.


Cuando el año pasado vi por primera vez la tapa negra con el dibujo bastante feo (a mi entender, los figurines que hizo Lucas Varela son mucho más interesantes) de Los hombres que no amaban a las mujeres (como dice Peseta (@diariodelectura), un título que parece gay-friendly) pensé que nunca lo leería. Best-seller, más gente enfervorizada con su lectura, más ladrillo de más de 600 páginas no son precisamente el tipo de combo literario que me interesa.
Entonces pasó que un socio de la biblioteca donde trabajo, que tiene un olfato literario muy bueno para no ser un especialista en el tema, me lo recomendó con mucho énfasis y hasta se propuso a prestármelo. Lo leí.

Larsson no es un genio de la pluma, aunque tampoco es malo. Su prosa parece un poco esquemática y trabada en algunas situaciones que son difíciles de describir, abunda en descripciones largas sobre sus personajes (ha creado todo un teatro de títeres bastante interesante por contrapartida) y las cosas empiezan a ponerse realmente buena a partir de la página 300 cuando es casi la mitad del libro.
Y sin embargo, engancha, se lee de un tirón y uno puede pasarse horas leyendo el ladrillo sin darse cuenta y cuando mira la hora ver que pasaron por lo menos dos horas y más de cien páginas. No genera ni culpa por el tiempo perdido al sueño ni nada por el estilo sino más bien, el lamento de saber que uno ya no puede seguir leyendo por cansancio ocular o tener que levantarse al día siguiente para ir a trabajar o tener que dejar el bar antes que el mozo se ponga a rondarnos señalando que un cortadito por tres horas de lectura no es una ecuación que vaya a funcionar ahí.

Los hombres que no amaban a las mujeres
no es tampoco, en sí mismo, una novela tan inolvidable o genial. Me acuerdo que cuando Mario (Un buen tipo) me preguntó que me iba pareciendo, le dije: “Mirá, por ahora parece el típico caso del crimen en el cuarto cerrado pero en una isla” y que la vez siguiente que me puse a leerlo, Blomkvist (el periodista protagonista de la saga junto con Lisbeth Salander) decía exactamente lo mismo, casi con palabras calcadas.
Es un poco predecible (otra socia de la biblioteca que lo estaba leyendo me dijo: “Me parece que va a pasar tal cosa ¿no? ¡No me digas! ¡No me digas!” Y me guardé de confirmarle que efectivamente, su suposición era acertada y que yo mismo lo había supuesto) lo que no sé si es un pecado o un error en el libro. Decía Raymond Chandler que en una novela policial es imposible que el lector resuelva el misterio en base a los datos que la novela provee a priori. Si uno lo adivina es de puro azar. No sé entonces si fue que hubo demasiado azar o una construcción un tanto deficiente en el enigma porque que dos lectores hayan llegado a la resolución del misterio muchas páginas antes que este quede al descubierto no lo había visto nunca antes.

Hacia el final, el gusto que me quedó fue de que era una novela entretenida, con personajes queribles y un buen manejo de ciertos registros juveniles: la inclusión de palabras en inglés, como creo que muchos de los que interactuamos con la cultura global, con internet y con los trends que bajan en anglosajón poseemos, marca un punto de quiebre interesante en la literatura que veníamos leyendo.
Si Suecia se viene formando una pequeña tradición de Nueva Literatura Policial con Papá Henning Mankell, lo que tenemos acá es a Stieg Larsson que masticó ese policial con “mensaje social” (si hay algo que me resultó insoportable de Los hombres... fue la inclusión de datos estadísticos sobre el maltrato a las mujeres en Suecia en la portadilla de cada parte del libro) y lo llevó a un tono jovial y adolescente/post-adolscente con una protagonista inadaptada social y hacker y otro periodista de izquierda euroepa y sueca.
Larsson nos quitó a ese Walander viejo chocho y nos puso a la anoréxica sola contra el mundo que tiene mucho más swing.

Y ese es otro error a mi entender, de ese primer título de la trilogía Millenium. Al menos en la edición castellana: el título debería estar enfocado en Lisbeth que a fin de cuentas es la columna vertebral de la trilogía o eso parece ser al menos hasta el segundo libro (porque sí, ayer terminé de leer Millenium 2: La chica que soñaba con una cerrilla y un bidón de gasolina y en breve me referiré a él). En inglés entendieron esto y acertadamente la traducción le puso: La chica con el tatuaje del dragón. El segundo tomo es La chica que jugaba con fuego (un título muchísimo más sutil y acorde a la trama).
Entonces llegamos a ese libro. Millenium 2. Es pertinente introducir en este momento la variable “traducción”. Parece ser la traducción más esquizofrénica que haya visto. El libro se llama como ya saben: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina pero no bien empezar el libro, en el prólogo se nos dice: “Fantaseó con un bidón de gasolina y un fósforo.” Hasta donde yo sabía gracias a las miles de horribles traducciones que leí, en IbericaLand, a los fósforos siempre les dicen “cerillas”. De hecho en el DRAE, la definición de Fósoforo tiene la acepción que nosotros conocemos recién en segundo lugar: 2. m. Trozo de cerilla, madera o cartón, con cabeza de fósforo y un cuerpo oxidante, que sirve para encender fuego. ¡Y que me cuelguen si no es tautológica! Veamos la definición de “cerilla” según el DRAE: 1. f. Varilla fina de cera, madera, cartón, etc., con una cabeza de fósforo que se enciende al frotarla con una superficie adecuada. WTF? ¿Qué se supone entonces que es un fósforo? Nosotros lo sabemos, pero los traductores habrán considerado que era más adecuado poner de título del puto libro “cerilla” y en la página 10 del mismo usar “fósoforo” que me imagino, algún ibérico habrá confundido con el elemento químico del cual en nuestra concepción es metonimia.
Máxime cuando es evidente que, La chica que jugaba con fuego es un título MUCHÍSIMO más acorde al juego que propone la trama.
Pero a lo que quiero ir es a que la traducción, por raro que parezca, es de las más tolerables que he leído en años. No contabilicé ningún “tío” (aunque sí una sóla “tía”. En dos tomos de 700 páginas promedio es récord. Quizás me haya confundido y los haya leído acostumbrado, pero lo importante es que no cortan el tono de la lectura), menos un “follar”, “polla”, “tíovivo”, “fornicio”, “folleque”, “follón”, y variables similares. Un gran alivio que hizo de la lectura un placer mucho más intenso, sin las insolentes interrupciones del gallego hablándome en slang ibérico. Excepción sea hecha: que alguien me expliqué qué re-carajos significa "inri" en slang ibérico juvenil.

La chica que jugaba con fuego (de ahora en más me referiré así a Millenium 2) es todo lo que La chica con el tatuaje del dragón (de ahora en más me referiré así a Millenium 1) no llegó a ser.
Se nota una trama muchísima más elaborada, una prosa más ágil, situaciones mejor resueltas (aunque parece ser estructural (porque aparece en las dos novelas) que haya una escena donde un personaje salve de la muerte a otro que está siendo amenazado por un maniático) y un ritmo más veloz (aunque también, la cosa empieza a ponerse buena justo a la mitad del libro, cuando uno ya se comió 300 páginas).
Definitivamente la balanza empieza a inclinarse hacia Lisbeth y Mikael “Kalle Blomkvist de la mierda” como lo llama ella, no deja de ser un personaje interesante, pero que ahonda en su sosez de “buen sueco/buen europeo” que a veces aburre. “Señor Perfecto” también lo llama Lisbeth que es justamente, cualquier cosa menos perfecta.

A veces peca de excesivo Larsson pero lo hace con una ingenuidad que provoca ternura. La inclusión del boxeador Paolo Roberto y la rememoración de su combate con el “boxeador argentino (!!!!!) Sebastián Luján” parecen un exceso típico de exotismo. Pero lo soportamos al igual que Lisbeth soporta a Mikael Blomkvist. Y es que los personajes terminan siendo, por lo general, muy adorables. ¿Cómo explicar si no la empatía por el policía “Burbuja” Bublanski? Porque el narrador se encarga de enternecernos con esos pequeños rasgos de personalidad. Lo que a veces se le va de las manos con un maniqueísmo un poco torpe: los malos son malísimos (y estúpidos) y los buenos son buenísimos (y brillantes). Los malos son monstruos de la naturaleza o errores sociabilización y los buenos... son los buenos y punto.

Un punto bastante cómico para un lector de estos lares es la parte de la trama que se ocupa de Blomkvist enfrentando face to face a tipos que va a denunciar por trata de blancas, para asegurarse de que no serán denuncias infundadas. La posibilidad de pensar en un investigador acercándose a un tratante de blancas en la argentina para preguntarle si realmente tiene putas escondidas en un local de Once para entonces denunciarlo a la justicia y no pensar que ese intrépido que haga la pregunta va a aparecer al día siguiente en una zanja, causa gracia.
Y en esta inverosimilitud, hay una escena en particular hacia el final de la novela que descalabra cualquier intención de mantener un mínimo de realismo digna de ser considerada un homenaje a cierta escena famosa de Kill Bill 2, pero que sin embargo, logra mantenerse en pie.

Y ahora el 1 de agosto es el día esperado. Algunos cumplirán años ese día, otros esperarán que llegue el nuevo mes para cobrar un nuevo sueldo y otros, esperarán que salga en castellano y en Buenos Aires el volumen 3 de la trilogía Millenium con la que se cortó prematuramente el monumental proyecto de Larsson de hacer 10 novelas en su cosmogonía de la Revista Millenium.
Sabremos finalmente si el tercer libro es al segundo lo que el segundo es al primero. Y espero que sí lo sea. Ese Stieg Larsson de la mierda se lo tiene merecido. En especial porque no es un Stieg Larsson de la hostia como era de esperarse de una traducción gallega. Es de la mierda.

3 de julio de 2009

Catch the flow, get the flu

Lo criticamos por usar barbijo, ¡pero tenía sus motivos!
Foto vista acá.

Ayer en la biblioteca una mujer que suele venir a perder su tiempo (que de todos modos no parece ocupar de ninguna otra forma) se sentó en soledad en una de las PC que tenemos para uso público.
Desde que explotó la psicosis colectiva por la GripA, es decir, desde ayer precisamente, mis tardes en la biblioteca pintan bastante solitarias, con poca gente que viene más allá de los dos o tres vagabundos que no se pierden un sólo día de internet gratuito.
Uno nunca piensa en qué haría con todo su tiempo libre si fuese un vagabundo ¿no? Bueno, las opciones parecen estar en repartir ese tiempo entre ir a buscar comida a hogares y centros de beneficencia, leer diarios en las bibliotecas públicas (como mi lugar de laburo) y leer más diarios en internet, mandar cientos de e-mails quejosos, un tanto psicotizados a remitentes que nunca los contestarán y leer más diarios, noticias y sitios de tarot virtual en la web.
Como decía antes de perder el hilo, esta mujer entró con un gorro de lana y bufanda cubriéndole toda la cara que parecía E.T. en la escena de las bicicletas.


Yo mientras estaba leyendo sobre judaísmo (un recomendable libro aunque bastante apoyado en el costado religioso: “¿Qué es el judaísmo?” de Emil Fackenheim, Editorial Limond, Buenos Aires, 2004). Entonces fue cuando escuché un crujido, como de alguien abriendo una bolsa. No me sorprendió porque de última, suelen traer bolsas con lo que reciben en algunos lugares. Pero cuando vi que el crujido de la bolsa era insistente me levanté y me puse al lado de ella. Tenía puestos unos guantes de nylon tipo panadero y con eso intentaba teclear.
No sé bien qué le dije, pero se sacó los guantes y me preguntó dónde podía encontrar un baño entonces para lavarse las manos.
La tarde pasó aburrida y vacía. Cuando fui para Puan me encontré con que el boletero del subte atendía con barbijo. La gente sacaba a cada rato sus potecitos de alcohol en gel y debo admitir que mi viejo vicio de usar ese producto por el cuál me gané apelativos de ser un metrosexual o el menos eufemístico “aputasado”, se conjugó con mi neurosis obsesiva: Si voy por la calle pero no toco nada ¿me tengo que lavar las manos con alcohol en gel? ¿Cada cuanto tiempo? Si me agarro del barral de metal del subte y me pican los ojos ¿Tengo que lavarme con alcohol en gel, rascarme, agarrarme de vuelta y cuando me vuelva a picar, volver a aplicarme el alcohol? ¿Si quiero mandar un SMS? ¿Cómo hago? ¡Porque no voy a dejar todas las teclas infectadas con el virus! ¿Y si me estoy agarrando de la argolla de plástico del Subte? Porque todos sabemos que el virus vive en lugares fríos y húmedos como el metal del barral, ¿pero y el plástico?
A todo esto la gente con barbijos hacen justicia póstuma con Máicol de quien tanto nos burlamos por su look post-apocalíptico y me da la sensación que en cualquier momento vamos a empezar a vivir en un mundo Fallout-eado.

¿Querías barbijo? ¡Tomá! Como es evidente a esta altura, el Apocalipsis al "Fallout Style" está a la vuelta de la esquina, por lo que recomiendo que vayan comprando sus Power Armors así no tienen que bancarse el canto de la tribuna que desenfrenada les gritará: "Compra-te un barbi-jo la puta que lo parioooo / Compra-te un barbi-jo la puta que lo parioooo, etc." o el menos popular pero no por ello menos cruel: "X (pongan su nombre aquí) mi buen amigo / vi tu barbijo y me encontré con un mercado" bueno, no, no tiene sentido, pero quería decirlo igual.


Llegé a Puan y noté menos gente. Pero bien podía ser por el fin del cuatrimestre. Entré por el pasillo principal, a la escalera y ahí estaba, un dispenser de alcohol en gel para uso público.
Entonces otra tortura: estar sentado y pensar que el banco quizás tuviera gripA y entonces lavarme las manos a cada rato y pensar que cualquiera puede ser el enemigo y entonces pienso: “Bueno, che, ¡pero es una puta gripe de última! ¿Qué puede pasar? Un poco de dolor de cabeza, un poco de congestión, unos días en cama tomando tecitos...”. Entonces pienso una vez más que no entiendo cómo es que la gente se muere de gripe común. Algo que nunca entendí.
Me fueron llegando mensajes de texto: que cerraban Puan, que no lo cerraban, que en cualquier momento venían los tipos con trajes antirradiación a ponernos en cuarentena. No pude dejar de mirar las paredes y ver virus por todos lados, como si la materialidad del mundo se hubiera convertido en código binario al estilo Matrix y todo ese código estuviera infectado con gripA.
Fue una semana dura. El apocalipsis empezó el domingo en el cuarto de votación, con la almohadita para mojarte los dedos y cerrar los sobres. Ya en la cola había muchísimos con sus barbijos encasquetados y no pude evitar algunos LOLs.
Mi profesor de Prácticos de Pensamiento Argentino y Latinoamericano contó el martes a la noche que fue fiscal de mesa y que cuando se le acercaron con barbijo los apuró hasta que un tipo le dijo muy serio: “Lo hago para protegerte a vos” y ahí tuvo que quedarse en estado WTF.
Pero una compañera retrucó con una anécdota mejor: según contó, estando en el colectivo tuvo la mala idea de toser un poquito lo que llevó a que inmediatamente, dos personas que estaban cerca sacaran de sus bolsillos los barbijos para ponérselos a toda velocidad.
Todos sabemos que esta plaga es un castigo de Dios a los Argentinos por haber hecho que el Pro ganara en los dos mayores distritos del país (es fácilmente comprobable: hasta la semana pasada, pre-elecciones, había tan solo 1300 infectados promedio y hoy ya son 100.000), y por eso es que Rodríguez Berreta se agarrara la gripA fue una forma de Dios de marcarnos dónde está el mal. Cuando me enteré de este notición, fue el único momento en el que lamenté que esta epidemia no sea realmente mortal, como la Peste Bubónica o algo más doloroso porque si hay alguien que merecería una gripe PROcina en ese caso, sería ese arlequín.
Otra cosa que nunca entendí es cuándo empezamos a hablar de “Infleunza”. Y lo de “Gripe A” es bastante gracioso si consideramos que “Gripe Porcina” le trajo dolores de cabeza a los criadores de chanchos que vieron caer sus ventas por este desliz (in)significante.
Entonces Influenza, Gripe, Gripa, Flu, Catch da Flow, Get the Flu y todos los chistes malos que se les ocurran.
Estoy sentado en la PC escribiendo, releyendo el poema que mandó el Departamento de Letras para hacer acto de presencia en esta crisis y se acerca mi jefe a paso lento, me paro para recibirlo y me señala que no hace falta, que me quede sentado, pero me paro igual.
Me avisa que después de una reunión con un conocido infectólogo se decidió que a partir de este sábado y por 15 días cierran todo el club donde trabajo.
Se va y me quedo pensando en qué van a hacer con su tiempo los vagabundos que vienen a la biblioteca durante las próximas dos semanas.

30 de junio de 2009

El jueves vendría bien tener el poder de la bilocación

Dos eventos literarios interesantes este jueves casi a la misma hora.

1. Los amigos uruguayos se nos vienen con una entrevista pública a dos escritores que se las traen:

(Click para ver decentemente)

Remember:
la entrevista que le hice a Ercole Lissardi para Página/12.


2. David Wapner presenta su Tierra metida, libro salido de su excelente blog en el que indaga acerca de la vida es Eretz Israel.

(Click para ver decentemente)

26 de junio de 2009

Sexo y erotismo en El lector de B.Schlink


Nota: el siguiente texto constituyó mi respuesta a la segunda pregunta del primer parcial de Literatura Alemana que tuve este año bajo la consigna Sexo, amor y erotismo en El lector de B.Schlink.

Con la aparición de la novela Casa de muñecas del escritor israelí K.Tzetnik en 1955 el subgénero de literatura popular pornográfica israelí conocido como Stalag alcanzó su máximo de popularidad. Estas novelas pornográficas presentaban a sus protagonistas como soldados aliados o judíos, capturados en campos de concentración y sometidos a torturas por parte de oficiales nazis femeninas descriptas bajo un imaginario Sado-Masoquista de leather sex. La resolución de la trama estaba dada por el momento en que el prisionero lograba escapar y subvertía la trama de torturas violando y matando a las dominatrices.
El género cayó en una decadencia de la que nunca se recuperó luego de ser exportado a otros mercados (incluido el alemán) hacia la década de 1970.
Sin embargo es posible ver en El lector de Bernhard Schlink, cierta continuidad temática respecto del género Stalag. La interacción sexual entre víctima y su victimario en un juego de poderes que se entremezclan constituye la tensión básica de estas narraciones. Mientras que en el Stalag lo que se ponía en juego era el deseo reprimido de alguna forma de venganza por parte de las víctimas (puede pensarse en el sexo y la muerte como dos campos cercanos interconectados por la presencia fálica que atraviesa, penetra el cuerpo, desgarra como paso previo a dar muerte), en El lector ese juego se supera en cuanto la relación entre Michael y Hanna trasciende el sexo iniciático para el joven. Aunque no por eso deja de haber una tensión que se desarrolla en varios sentidos.
Juan Pablo Bertazza lo explicita:

El vínculo entre Michael y Hanna – unidos por la diferencia de edad – es claramente una relación de amo y esclavo, de aquellas con labios que duelen de tanto besar. Y lo es porque en ese tipo de interacción no es exactamente que uno domine sobre el otro, sino más bien que sólo uno de los dos es conciente (y explotador y amo y señor) de la fascinación que genera, mientras se encarga de negar la que él mismo experimenta de parte del otro.
Es notable que los puntos álgidos de la novela, aquellos en los que aparece un atisbo de libertad sexual y personal, siempre estén motorizados por una orden, un mandato.

Bertazza, J. P.: Mirarlos leer en Radar, Página/12, domingo 3 de mayo de 2009, página 14.

La relación de amo y esclavo adquiere su momento más explícito cuando en una escena que rememora la violencia y el imaginario del leather sex propio del Stalag, Hanna golpea a Michael:

Tenía en la mano el fino cinturón de cuero con el que se sujetaba el vestido. Dio un paso atrás y me cruzó la cara con él. Se me reventó un labio y sentí el sabor de la sangre. No me dolía. Estaba aterrorizado. Ella volvió a levantar la mano.

Schlink, B.: El lector, Anagrama, Barcelona, 2000, página 55.

La violencia física concreta ejercida con el cuero de un cinturón tiende una línea de significado hacia el imaginario naziploitation aunque todavía el relato no haya avanzado hacia la revelación del pasado de Hanna. Al mismo tiempo, refuerza a Hanna como un personaje violento, en perfecta oposición con la familia de Michael, quienes durante el nazismo no tuvieron el rol que ella sí supo cumplir. El narrador lo dice a continuación:

En mi casa no se lloraba así. Ni se pegaba con la mano ni, por supuesto, con un cinturón. Si había algún problema, se hablaba. Pero ¿qué podía decir yo en aquel momento?

Schlink, 2000, página 55.
La condensación erótica del relato se produce por los contrastes entre actitudes pasivas y activas explotadas hiperbólicamente por la condición de sus personajes.
El joven muchacho que encuentra su iniciación sexual en una mujer fuerte que lo enamora y la mujer fuerte que muestra una personalidad violenta y luego descubrirá partes de un pasado terrible. Las relaciones de poder en esa relación están llevadas hasta el límite de la tensión:

- Lo siento, Hanna. Ha salido todo al revés. No quería ofenderte, pero parece que…
- ¿Parece? ¿O sea que parece que me has ofendido? Tú no podrías ofenderme a mí ni aunque quisieras.”

Schlink, 2000, página 49.
En la imposibilidad supuesta de ofenderla, blinda Hanna su afecto y ejerce el poder que luego retroactivamente se presenta como la condensación de una idea perturbadora: Una mujer con la capacidad criminal de elegir a quiénes mandaba a la cámara de gas ¿Podría ser alguna vez ofendida por un joven al que mantenía como juguete sexual? Es en retrospectiva que la tensión erótica actúa violentando los tiempos de la narración.
Y sin embargo, allí entra otra de las revelaciones que retrospectivamente vuelven a modificar el sentido de la trama: la revelación del analfabetismo de Hanna supone un nuevo rebalanceo de poderes donde el joven inexperto que le leía libros durante los baños compartidos tenía en ese acto un poder desequilibrador.
La relación entonces cobra el sentido de un intercambio en el que la búsqueda de conocer más acerca del cuerpo femenino por parte de Michael es respondido por la necesidad de Hanna de que le lean. Se establece una relación que en Michael es amorosa y para Hanna exclusivamente pornográfica de dejarse explorar el cuerpo a cambio de una narrativa que no puede poseer. En la imposibilidad de continuar la narración del cuerpo desnudo y la escena erótica, la sustitución se produce desde la narración de relatos clásicos. Dice Linda Williams en su análisis sobre la pornografía primitiva de los Stag Films:

It is, in short, as if the spectacle of the naked or nearly naked body, male or female, retards any possible forward narrative drive.

Williams, L.: Hard Core, Power, Pleasure and the “Frenzy of the Visible”, Universitiy of California Press, 1999, página 71.
El relato de Schlink se detiene en el descubrimiento puro de las sensaciones, los perfumes, los sentimientos, se sobrepone al cuerpo desnudo y la interacción. El narrador necesita llenar con palabras los espacios de una sexualidad que no esconde secretos en su generalidad unificadora de un acto natural y ahí construye el erotismo. Son aquellos momentos, ritos, sensaciones, pequeños detalles, los que llenan el relato y la violencia obscena pornográfica de la genitalidad está excluida, no hay, como en el género Stalag una venganza retrospectiva en la forma de una violación o la misma violencia física que supone el coito. En esta primera parte de la novela Hanna será un personaje dominante que es capaz de asegurar que no hay forma en que un chico la ofenda o la conmueva. La segunda parte en la revelación del pasado nazi del personaje, afirma ese dominio y le da una explicación inesperada a los actos ya narrados. La ambigüedad de sentimiento se apodera del Michal adulto y será recién hacia la tercera parte con la revelación del analfabetismo de Hanna y el envío de las cintas de lectura grabadas donde las posiciones de dominantes y dominados cambian. Michael conoce ahora la contraparte de ese contrato nunca explicitado entre él y Hanna y entiende que la lectura significaba su aporte en el intercambio. La mediación por la cual le envía las cintas sin hacerse presente en la celda aparece como un dominio sobre ella que vieja y encerrada, ya no tiene nada que ofrecerle. Incluso su olor ha cambiado, precisamente aquel puente significante de sexualidad y adolescencia:

Antes su olor me encantaba. Siempre olía a limpio: a ducha, a ropa limpia, a sudor freso o a amor físico. (…)
Ahora, sentado junto a Hanna, olí a una anciana. No sé de donde sale ese olor que conozco de las abuelas y las tías entradas en años, y que flota como una maldición en las habitaciones y los pasillos de los asilos. Hanna era demasiado joven para aquel olor.

Schlink, 2000, página183
Ya no quedará nada interesante en ese trato para Michael que reafirmará su dominio final en una reescritrua de la venganza del protagonista del Stalag mediante el olvido de Hanna en la celda durante sus últimos días.

20 de junio de 2009

Algunas pocas apreciaciones acerca de Preacher

Temas sobre los que siempre quiero sentarme a escribir una ponencia:
- Una introducción a los Porn Studies.
- Un ensayo sobre Preacher.
- Una mongorafía sobre Rocky “The Italian Stallion” Balboa.
Y la verdad es que nunca supe bien como encarar la segunda opción. Hasta hoy.
Pensé lo siguiente:
- Odio los superhéroes que tienen superpoderes (como punto de partida base).
- Odio los superhéroes que tienen esos superpoderes porque son extraterrestres (es decir, odio a Superman).
- Odio aún más los superhéroes que tienen sus poderes gracias a la Magia (odio a Doctor Strange y a Zatanna, aunque ella me cae un poco mejor por su pose pinupera).
Entonces, básicamente, odio a los superhéroes. Menos a los Watchmen. Y a Batman, obviamente. Y los cuadros grandes de los Marvel Boys (X-men cuando no se van demasiaaaado al carajo con poderes raros, Spider Man, Daredevil, y un par más).
Y después tenemos a Jesse Custer. Medio redneck, hijo de un veterano de Vietnam, criado por su abuela psicótica y su bunch of freaks, vio como mataban a su padre frente a sus ojos, fue encerrado en un ataúd de pequeño y arrojado al fondo de un lago por su propia abuela… en fin. Un caso directo para el Borda.
Sin embargo, es uno de los mejores superhéores contemporáneos o casi contemporáneos (Yorick Brown de Y: The Last Man, no sé si es “superhéroe”. ¿Cuál sería su poder? ¿No haberse muerto?).
Encontré una buena punta para desarrollar una monografía. ¿Por qué Jesse Custer, un predicador evangelista de Texas es uno de los mejores superhéroes que ha dado el cómic y uno de los más revolucionarios también?
La respuesta es compleja y ameritaría la monografía.
Algunos esbozos entonces:
Jesse Custer tiene un solo poder: tiene La Palabra de Dios. Es decir con tan solo dar una orden obliga al que lo escucha a cumplirla. ¿Un héroe fascista? Todos lo son. Además, lo interesante es que cuestionando a Jesse se cuestiona a Dios.

Si se calienta este flaco, se te pudre el rancho hermano.

Preacher plantea que Dios se ha ido de su trono celestial y entonces queda Jesse que lo va a buscar. No hay que ser niesztcheano de la primera hora para darse cuenta que él, teniendo encima la Palabra de Dios, es Dios. Tiene el poder más groso de toda la creación y al mismo tiempo no deja de ser humano.
Hay un punto clave de la historia de Preacher y es cuando la matan a Tulip. Es el único momento en el que Dios se hace presente, habla con su Hombre en la tierra y revive a su novia. Sólo porque es Dios y puede hacerlo.

Por más super-guacho que seas, ver como le meten un tiro en el seso a tu novia, no está bueno.

Queda clara la diferencia. Jesse no es Dios. No es Jesús tampoco. No puede propiciar milagros. Simplemente puede hablar y hacer cumplir su palabra.
Es interesante ver como Ennis se las ingenia para manejar con cautela este gran poder de Jesse. Bien podría resolver todos sus problemas usando la Palabra de Dios y la novela gráfica se terminaría en dos minutos. Pero Jesse casi no la usa. Sabe que la tiene, la puede emplear, pero no la usa.
El Superhombre. El hombre que es Dios porque Dios se ha retirado. Y ahora es literal. No ha muerto (todavía…) pero se fue. No está en su trono. Desapareció. Chau, arréglenselas ustedes en la Tierra.
Otro momento clave es cuando Jesse le dice a Cassidy “Abomination”. Claro, el tipo es un vampiro y verlo en acción espanta al buen pastor.
Pero se arrepiente y acepta a su amigo como es: como un psicótico chupa sangre, individualista y egoísta. Un Dios que no juzga, un Dios que abre sus brazos. Lo único que lo encabrona es encontrar a ese tipo que dejó su trono celestial.
Preacher por todo esto es el superhéroe más inteligente y acabado: no recibe sus poderes de accidentes nucleares, ni por trajes estrambóticos, ni los tiene de nacimiento por ser extraterrestre y seguro que nunca en su puta vida le interesó la magia.
Jesse Custer sufre, su cuerpo se modifica: pierde un ojo, se pelea con su novia, es medio garca, es un ser humano como cualquiera. Un Superhumano. Un superhombre. La evolución del hombre. Y tiene un poder, tiene el poder de la Palabra de Dios.
¿Copado no?

18 de junio de 2009

Hay muchos trastornados en Letras

En el grupo de correo de una de las materias que estoy cursando un usuario que firma como - - - (?) mandó un primer correo con lo siguiente:

de - - - jueves, 18 de junio de 2009, 13:34

Chau gente.


Lo que ya era bastante extraño, pero en última instancia era plausible. Un rato después mandó este otro correo:

salud comunitaria

de - - - jueves, 18 de junio de 2009, 14:19

Chau gente. Suerte para el que resista, otro años les traerè màs barbijos 3M.

SALUD COMUNITARIA, para la gente de Letras que quiera conservar por años su salud y sistema neurològico -lenguaje, expresiòn , memoria, vista, etc, etc:

Caminen: los gemelos activan a las vàlvulas venosas (retorno); a la vez se estimula la liberaciòn de una enzima que disminuye el colesterol. (Esto se investiga hace años. Y pràcticamente se viene implementando en los pacientes hiperlipidèmicos, en la prevenciòn la arterioesclerosis, IAM, etc, tec).

Agua de canilla: el agua de canilla no tiene sodio (Na); he visto en los escritorios botellitas de agua mineral que sì tiene Na. Los alimentos en su estado natural ya contienen el suficiente Na para el organismo. El Na retiene agua, por lo cual aumentaràn los riesgos renales, cardiacos, etc con los años.

Aceite: es preferible el aceite crudo y vegetal (de oliva, maiz (+ c/vit. E), girasol, etc.) El aceite de soja como sus derivados no son convenientes en personas adultas ni en neonatos (estos productos contienen proteinas de alto valor y peso Mol y Na, por lo que los riñones haràn lo suyo)
Cada tanto un huevo frito vien bien, pero no tanto si quemamos el aceite. Cada tanto fiambre, embutidos, enlatados (todos con Na y ricos en grasas perjudicial para las paredes de arterias y venas)

No implica sacar todo "lo rico" de la dieta: es el no abusar. Agua,verduras, pollo sin piel, frutas, carne sin la grasa, pastas, etc, etc. Poco pan, pescado. a la "la tradiciòn" alimentaria, como decìa Droste. Ojo, no quiere decir quedarse con todo lo de la "abuelita" (alemana o no... que sus buenas pancetas fritas, chorizos colorados y jamones se mandaban). Pero observemos, lo casi natural, hoy, es lo màs caro (se han preguntado por què?). Cuàndo se vendiò higo o caquis en una verdulerìa? Chau.

Y caminar. Y agua de la canilla, o de pozo hervida. Y caminar.

Con una verdadera intenciòn de cuidados hacia la gente de letras.

Susana.

Es lo que yo digo, hay muchos trastornados en esta carrera.

Número 35, Año 5

Salió un nuevo número de El interpretador, una de las grandes revistas de letras y a la que siempre le estoy agradecido por haber sido ellos de los primeros que confiaron en mí y me dieron un espacio para hacer mis primeros tiros en las reseñas de libros.

Pasen y vean que el sumario se vino jugoso.

SUMARIO NRO. 35

0.1 Presentación
0.2 Averiguac
ión de antecedentes:

▪ Crónica y recorrido fotográfico por el Museo de la Policía Federal

▪ Archivos y policías por Lila Caimari

1 La fuerza

1.1 Modus operandi – Historia policial

El comisario y el anarquista por David Viñas + Introducción de Sebastián Hernaiz
Anarquistas
y policías: historias de una relación imposible por Pablo Ansolabehere
La evidencia
y la intuición. A propósito de Policías de Novela y Policías de Laboratorio de Edmond Locard por Mauro Lo Coco

Policías de Novela y Policías de Laboratorio por Dr. Edmundo Locard
Circulen, seño
res, circulen. Batiz, Romay: agentes literarios por Guillermo Korn
El pasado policial de Fray Mocho por Inés
de Mendonça

1.2 Allanamiento – Representaciones de lo policial

Literayuta. Apuntes sobre la falsa conciencia por Alfredo Jaramillo
Rock en Argentina y mucha, mucha policía po
r Oscar Blanco
Hiperrealismo teatral y crónicas policiale
s por Paulina Bettendorff
Mundo red. Experiencia contemporánea e
n narrativas argentinas de hoy por Nancy Fernández

2 El móvil

sobre el género policial en la literatura

▪ La ficción paranoica por Ricardo Piglia
▪ Decálogo del relato policial argentino por Carlos Gamerro
▪ Los comienzos del relato policial en Argentina. Un asunto policial.
Una cuestión de Estado por Oscar Blanco
▪ De policías y policiales, ¿dónde la mentira, dónde la verdad? Por Andrea Pezzé

3 Declaraciones
ficción, crónica y poesía

▪ Ahí viene la cana por Roberto Arlt
▪ El Bonaerense por Lucas Oliveira
▪ Fragmento de Frío de Rusia por Ricardo Strafacce

▪ No es país para milicos viejos por Héctor Kalamicoy
Un ballet de policías en el agua por Oscar Fariña
▪ Jardín de las delicias. El eco por Violeta Percia

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contacto: elinterpretador@gmail.com

Consejo editorial: Diego Cousido, Inés de Mendonça, Cecilia Eraso, Sebastián Hernaiz, Malena Rey
Arte y diseño: Pablo Mendes
Agenda: María Be
rnardello
Sección de libros: Diego Cousido y Cecilia Er
aso

Idea original: Juan Diego Incardona

15 de junio de 2009

Novedades

Literatura contemporánea uruguaya en Argentina

Roberto Echavarren y Ercole Lissardi en Buenos Aires

Entrevistas en vivo a cargo de Claudio Zeiger y Mauro Libertella

Jueves 2 de julio - 19.30hs
Boutique del Libro
Thames 1762 (Palermo Viejo)

Roberto Echavarren.
Sus últimos libros de poemas son Performance (una antología de sus volúmenes anteriores de poesía y una serie de trabajos en torno a su obra) compilado por Adrián Cangi, 2000; Casino Atlántico, 2004; Centralasia, 2005. Sus novelas son Ave roc, 1995 y El diablo en el pelo, 2003. Sus libros de ensayo son El espacio de la verdad: Felisberto Hernández, 1981; Montaje y alteridad del sujeto: Manuel Puig, 1986; Margen de ficción: poéticas de la narrativa hispanoamericana, 1992; Arte andrógino: estilo versus moda, 1998, 2008; y Fuera de género: criaturas de la invención erótica, 2007. Es compilador y participante de Andrógino Onetti, 2007. Compiló (junto con José Kozer) y prologó (junto con Néstor Perlongher) Medusario, muestra de poesía latinoamericana, 1996. Ha traducido a Shakespeare, Nietzsche, John Ashbery, Wallace Stevens, Paulo Leminski y Haroldo de Campos.


Ercole Lissardi
Ercole Lissardi nació en Montevideo en 1950. Estuvo exiliado en México durante la dictadura. Muy tardíamente publicó su primer libro, la colección de relatos Calientes. Luego siguieron las novelas Aurora lunar, Últimas conversaciones con el fauno, Interludio Interlunio, Evangelio para el fin de los tiempos, El amante espléndido, Primer amor último amor y Acerca de la naturaleza de los faunos. Casa editorial HUM ha editado sus novelas Los secretos de Romina Lucas, Horas-puente, Ulisa y Una como ninguna. En el corazón de las ficciones de Lissardi se encuentra la contradicción, inherente a nuestra civilización, entre el amor puro y el impulso fáunico.

Pueden leer la entrevista que le hice al fauno para Página/12 acá.

12 de junio de 2009

Twitter se está robando mis posts

Desde que me pusieron una PC con internet en el escritorio del laburo comprendo la adicción que genera el Twitter. Para colmo, varios amigos se hicieron cuentas en el pajarito o empezaron a twittear cuando antes no lo hacían por lo que me obligan a pasar horas leyendo los updates como un pelotudo.
Pero lo peor de todo este asunto es claramente, que además de sacarme tiempo de estudio y lectura mediante la distracción del estar siempre conectado y comentando boludeces sintéticas, me quita ideas que antes podrían haberme servido para sentarme a escribir un post.
Mi proceso creativo arranca con alguna idea o asociación de ideas y a partir de ese fino hilo empiezo a tirar hasta deshacer un ovillo gigante que parece muchas veces incoherente hasta el momento en que lo desarrollo. ¡El Twitter con su obligada síntesis me deja ideas de post en sentencias unimembres!
Es por eso que me revelo contra el Pajararraco y voy a escribir como ya lo hice una vez en “Las verdades del Rufián” antes que toda esta moda absurda y devoradora de tiempo se apoderara de mi vida.

(Aclaración: Empecé a escribir estas ideas hace ya un tiempo, pero debido a problemas técnicos (el post había quedado atrapado en una máquina de la cual me costaba mucho trabajo sacarlo) recién ahora lo pude recuperar, de modo que quizás haya algunos comentarios que suenen outdated).

Las verdades del Rufián: Suck it Twitter!

- “La inclusión de taxis vacíos en los carriles exclusivos es la negación de la planificación técnica de la ciudad” No existe un mejor axioma en este planeta. En especial porque va en una pegatina en colectivos.

- Nunca vi tanta gente levantarse del cine como en la proyección de Graphic Sexual Horror en el BAFICI. No entiendo a la gente que se levanta del cine porque lo que ve le causa impresión. ¿Qué esperaban ver? ¿Blancanieves?

- La fórmula del BAFICI: Películas orientales de acción (Chocolate) + Documentales bizarros (Stalags: Porn and Holocaust in Israel) + Algo que hable de Pornografía (9 to 5: Days in Porn) + Película Israelí (Waltz with Bashir) + Película experimental aburrida e insoportable y por lo general, oriental (Mental) + Película Indie Cool (Hunger) + Película Bizarra (The Biggest Chinese Restaurant in the World) + Películas de temática gay (Plan B) + Documental sobre Noam Chomsky (Chomsky & Cie) + Película contemplativa sobre la nada misma (Material) + Rockumental sobre alguna banda Punk (Ellos son: Los Violadores) + una que dure más de 3 horas (Milestones).

- Otra verdad del BAFICI: La película sorpresa siempre será decepcionante.

- Notas nerd sobre Facundo. Leyendo el libro de Sarmiento descubrí la verdad revelada: ¡Quiroga sería Darth Vader y Rosas el Emperador Palpatine!


¡Pero si están igual! Terrible descubrimiento el mío que entendió la alegoría predictiva de Sarmiento en su célebre libro Facundo. En realidad estaba hablando de Star Wars, una película que se filmaría casi dos siglos después que él escribiera su libro.

Más claro, tírenle agua. Rosas es en verdad, el Emperador Palpatine. ¿Necesitan más pruebas?


- ¿Alguien más se dio cuenta que la bandera del Partido Obrero es igual a la bandera de Bolivia?

- Me hicieron un chiste el otro día referido a la “libra de carne” y me pidieron inmediatamente perdón por el sesgo antisemita del comentario. ¡Eso se llama antisemitismo de alto vuelo literario!

- ¿Será por las influencias de los policiales “comprometidos y humanistas” de Henning Mankell y Stieg Larsson que Suecia fue uno de los dos países de la UE en los que las elecciones las ganó la izquierda?

- ¿Se dieron cuenta que ahora cuando pedís un cortado en un bar, si no aclarás “chiquito” te meten un Jarrito de prepo? Dan por supuesto que cortado = jarrito.

Cortadito. Ahora bien, cuando pido un "cortado" en un bar me refiero a eso. Un pocillo con café y un toque de leche y una masita de cortesía. Valor mínimo $3 (en algún bodegón medio infecto). Valor máximo $8 (en algún bar currero-cheto de Palermo y Barrio Norte)

Fucking Jarrito. Entonces, si pido "cortado" me refiero a uno chiquito a priori. ¡Si no te hubiera pedido un "cortado en jarrito" pedazo de soperútano!
Valor mínimo de un Jarrito $5. Valor máximo $12.


Banalidades de la vida amarga

Una voz en el teléfono

Estaba “trabajando” en la Biblioteca un martes a las 15 hs cuando sonó el teléfono. Atendí:
- Biblioteca
Tras mucha interferencia escuché una voz trémula.
- Hola.
- ¿Sí, qué necesita?
Suspiro.
- Alguien que me escuche. Lo llamo desde lejos.
- ¿De dónde? ¿Qué pasa?
- De Córdoba.
- ¿Y qué le pasa?
- Algo muy terrible pasó.
- Señora, esto es Biblioteca. La puedo ayudar con algún libro.
- Sí, ya sé. Es que ustedes, el pueblo Hebreo fueron los únicos que dijeron algo en su momento.
- ¿En qué la puedo ayudar señora?
- Necesito que me escuchen.
- Señora, estoy trabajando, por favor dígame en qué la puedo ayudar?
- Escuchándome.
- Yo no puedo escucharla ahora.
- ¿Entonces quién me puede escuchar?
- No lo sé señora. Dígame qué le pasó, por favor.
- Algo muy terrible.
- Eso ya me lo dijo, pero yo soy de la Biblioteca, no sé cómo puedo ayudarla si no me dice qué le sucede.
- Eso ya lo sé.
- Entonces le tengo que cortar.
- Le digo lo que pasó.
- Bueno.
- Pasó que…
Suspiro.
- La señora Hebe de Bonafini…
Suspiro.
- Hizo caca en una Iglesia, Católica, Apostólica y Romana.
-…
-…
- Esteeee, señora, no veo cómo la puedo ayudar yo.
- Es que ustedes, fueron los únicos que… la defendieron y eso no me parece correcto.
- Mire señora voy a cortar.
Lo hice y volví a “trabajar”.
A los cinco minutos volvió a sonar el teléfono. Atendí.
- Biblioteca.
- Otra vez.
Entonces corté y volví a “trabajar”.
Diez minutos después: llamado.
- Hola.
Una voz en el teléfono que canta. Dejé descolgado. Si es cierto que llama del interior, al menos que le cueste más caro.
Diez minutos después le derivé la llamada a mi compañera en el piso de abajo que le cortó.
A los diez minutos, nuevo llamado.
Dejé descolgado mientras la señora cantaba. Verifiqué de a ratos que siguiera en línea y en un momento la escuché hablar de no sé qué representación en la Scala de no sé dónde. Fue entonces cuando dijo: “Gracias por escucharme” y cortó.

Escenas de un corte de luz en Palermo

¡El barrio te delata cheto!

Un tipo con chomba Lacoste, color salmón, metida adentro de las bermudas que además lleva impune con medias y zapatos chatitos.
Le pregunta a su hijo con nombre de alta alcurnia si fue él el que tiró algo adentro de la reja que da al transformador de luz que explotó, en el piso.
Su niño y el hermano, corretean por la cornisa que se forma entre el enrejado de la casa antigua y el borde del cemento pintado color cremita.

Una chica rubia que apenas supera el metro cincuenta, escucha atenta a las explicaciones que un tipo con chomba azul marino metida adentro de unos jeans azules con cinturón negro, y mucha cara de... comenta al resto de los vecinos que nos acumulamos alrededor del pozo del transformador, donde ahora están los bomberos viendo qué hacer, decidiendo quién baja, ninguno con ganas de asumir la responsabilidad.
La chica rubia, con una cartera en color plateado metalizado y una especie de desfleque kitsch dice en voz alta: “No, porque imagínense que yo el miércoles tengo un final. Ya me pedí los días en el trabajo para poder estudiar y ahora con el corte…”.
Y yo pienso: Rubia tarada, andá a un puto bar si querés estudiar.
El que parecía... pero que dejó caer la oración: “Sí, mis hijos también están con exámenes”, le dice que vea el lado positivo: “Hoy te vas a dormir temprano y mañana estás bien fresca para poder seguir estudiando.”
La rubia con síndrome de abstinencia de estudio sigue argumentando que ya se pidió los días en el trabajo
Pienso qué carrera puede llegar a estudiar esta muchacha y pienso que sea cual sea, seguro es en la UP o UB.

Los comentarios se suceden. Los bomberos tardaron en llegar porque primero, y sin que tuviera esto nada que ver, tuvieron que acudir a apagar un asado que se violentó, generando un humo de señal que alertó a los vecinos. Esto en la otra cuadra.

Aparece mi hermano y hablamos de la situación. Parece complicado el asunto.
Hasta que recibe un llamado de nuestra madre que nos dice que nos encontramos a las 21.30 hs. en el centro de operaciones.
- ¿Casa?
- No, Scuzi.El bar.

5 de junio de 2009

Crónicas de la amargura: Especial Elecciones 2009

Dificilmente vayamos a volver a ver algún día una campaña tan bizarra y divertida como la de elección de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007.
Sin embargo esta campaña para las elecciones de Junio tiene sus highlights que hay que destacar.

No voy a negar mi sorpresa cuando el otro día, volviendo de mi clase de Psicoanálisis I en la Facultad de Psicología me encontré en Rivadavia y Pueyrredón, con este cartel que es toda una declaración de las políticas macristas en la Ciudad:

¡Cuidado! ¿Cuántos muertos tendrá el gobierno de Macri en el placard?


Teniendo en cuenta que la gestión macrista no ha sido otra cosa más que arreglar un par de baches y pintar los bancos de algunas plazas (en ese amarillo hepatítico y chillón que revuelve las tripas al tiempo que nos recuerda que vivimos en la Ciudad Taxi de Macri) el cadáver en el suelo lo único que hace es alertarnos de que no todo es color de rosa en Macriland. Todo es amarillo.
Y hablando de taxis, la campaña del Pro guy Daniel Amoroso realmente no tiene sentido. ¿La vieron? Esta foto la saqué en Libertad y Corrientes. Que alguien me explique ¿dónde tiene sentido? ¿Qué tiene sentido?

Sin sentido.

En todo caso le encuentro más sentido a esta señorita caracterizada como The Pro:

The Pro. Tiene el mismo color amarillo y es tan puta como Macri trata a la Ciudad. Tiene sentido.

No habría elección sin los postulados ignotos de siempre y los que se postulan insistentemente una y otra vez. En este caso nuestro amigo el Juez Julio Cruciani vuelve a la carga con su inefable moñito convertido ya en un símbolo, un escudo partidario.
El volante es realmente confuso. Con la cara de mozo gallego del Bar Inglés que tiene Cruciani y su gesto típicamente porteño de "pedir un cortadito" el Juez podría ser el candidato de todos los mozos revelados de la Ciudad que dicen: "¡Esta vez, el cortado lo pido yo!"

Múltiples personalidades. No teníamos suficiente con el "Francisco + Gabriela + Mauricio = Vos(ta)" que ahora le agregamos el "Yo, soy usted" del Juez "Moñito Loco" Cruciani. Claro, el problema es que él se pide un cortado pero como él es vos, el que lo garpa, ¡Sos vos!


No conforme con andar pidiendo cortados para que los pague Usted o Vos o ya ni sé si te tutea o te trata de Señor o Señora que la cosa se sigue poniendo interesante.
Como podemos comprobar en la foto que acompaña su plataforma, el Juez Cruciani es un distendido que le gusta usar la ropa por fuera del pantalón que así es mejor, más cheronga y no se arruga.



La juventud que viene marchando. Como dice Cruciani entre los moños y la afirmación temeraria de que él es vos, su partido está lleno de jóvenes como lo demuestra la foto. Y para estar en la moda juvenil, Julio (es decir, vos) se saca la ropa de adentro del pantalón sólo a la mitad de la prenda.


Pero está muy mal comentar todos estos aspectos del Juez Cruciani sin poner a disposición de todos los lectores sus propuestas. Acá van:

Caps Lock. La tecla favorita del redactor de este volante-plataforma que parece haberse copado mal con la teclita y como en una sesión de chat desaforada, te grita sus verdades.
En especial la referida a Seguridad ¿Alguien me explica qué se supone que significa que "El que mata no mata dos veces"?


Y por último, el Juez sabe que el valor legal de la firma importa por lo que estampa su rúbrica haciendo el hecho de que él sea vos un asunto bien espinoso que ni el propio J. Derrida en su Firma, acontecimiento y contexto podría dilucidar.

Ponele la firma. No, mejor no. Cruciani la pone por vos.

Ahora, volviendo a los asuntos más serios de la vida, una preocupación realmente espeluzante me agarró cuando leyendo un volante de la Facultad de Ciencias Económicas me enteré que el kirchnerismo se habría aliado con la Internacional Comunista (¡Horror!). ¡Esta importación de pensamientos que son contrarios al sentir nacional, Cristiano y Campestre debe acabarse cuanto antes!

Cruciani es vos, Kirchner es Altamira. Obviamente en Económicas me lincharían.

Ahora, lo realmente interesante del volante McCarthysta es la parte de abajo donde denuncian a los componentes socialistas e internacionalistas (y por ende, kirchneristas como el Partido Obrero) de la agrupación MxE que supongo gobierna el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Mauricio Macri.

S.O.S. No sé ustedes, pero yo sí votaría a una corriente que se dice deudora de un tipo que fundó una Liga Anticlerical, una Liga Antiimperialista de las Américas y el PC Cubano.

Lo que pasa es que en Económicas están para cosas más serias. Y como son más resolutivos y prácticos, ¡Ni papel derrochan! En los volantes políticos te metene el chivo como para no ser acusados de Comunistas derrochones.

Belgrano te enseña. El prócer también era un maestro en los análisis de Balances y ahora te enseña sus habilidades.


Es que claro, la gente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Mauricio Macri son todo lo contrario del fundamentalismo de izquierda radical que acapara los pasillos de las facultades de Filosofía y Letras de la Universidad del Porro en el Patio o la de Ciencias Sociales de la Universidad de la Protesta en el Garage Privado:

Radicales. Pero de izquierda y no de la Unión Cívica.

Lamentablemente, y a pesar del ultra-cool saco color mostaza de Jorge Altamira y su incursión por el mundo de la Web 2.0 para ganar adeptos, las cosas no paren estar yendo tan bien para la izquierda que quedó como si hubieran integrado una bomba fragmentaria explotada: todos por todos lados y tan chiquitos que apenas si los podés distinguir del polvo.

Por suerte siempre nos quedarán las paredes de los baños de Puan. Pese a su muy a la moda saco mostaza, la campaña del PO viene picada. Pero por suerte siempre habrá baños en Puan donde hacer pegatinas. En cualquier momento se viene el Comité Central de Campaña en el Boquitas Pintadas.

La centroizquierda también tiene sus problemas:

Las paredes de los baños de Psicología también hablan. Y dicen que: a) Evidentemente tengo una compulsión a ir a mear después de cada clase. b) Psicología es bastión del kirchnerismo. c) Plantean la siguiente pregunta: "¿Y este Pinito cómo se fuma?"

Evidentemente Pinito Solanas es un porrito dificil de fumar para Heller y Co.

De todos modos la innovación más impresionante de esta campaña es el gran salto hacia adelante dado por los Trotskystas buenos y voluntariosos del PTS. Siempre rezagados, ellos no se dan por vencidos y le ponen buena onda a la campaña. Porque al mal tiempo, ¡Cara de papa!

Combatiendo la Majulización de la TV argentina. ¿Cansado de verlo a De Narváez en TODOS los programas políticos de TV abierta y privada? ¡No te preocupes! Llegó PTS TV! Con los mismos estándares de calidad que Canal 26 pero con menos Grondona y más Christian Castillo.

3 de junio de 2009

Nazis, Philip Roth y Bernhard Schlink

Subieron a la web mi nota en Radar Libros del domingo pasado (31 de mayo) sobre las relaciones entre la nueva extradición de John Demjanjuk, la novela Operación Shylock de Philip Roth, la versión fílmica de El lector y la construcción del Estado de Israel.

Ufff, it is something, isn't it?