9 de mayo de 2008

Literatura barata VII: Feria del Libro y libros robados

En esta ocasión aprovecho para dar mis recomendaciones de ofertas de la Feria del Libro. Este año no son tantas ni tan buenas las oportunidades (lo siento chicos, ya no está más la edición Archivos de Los siete locos + Los lanzallamas de Arlt a ¡¡¡$35!!! Esa debe haber sido una oferta que sólo yo y unos pocos arltianos elegidos supimos aprovechar) pero igual algo hay.
En principio quisiera recomendar a todos los estudiantes o profesores que se den una vuelta documentados por el Stand de Tusquets, porque con ese documento te hacen el 20% de descuento en cualquier compra. Lo que es mucho. Y tienen muy buen catálogo. Además, comparten stand con la gente de Santiago Arcos (se consiguen los de F.Casas), Adriana Hidalgo y Beatriz Viterbo. Todas editoriales deliciosas.
Y no puedo sino recomendar que chequeen los libros del gran Horacio Castellanos Moya que afuera de la Feria pueden resultar saladitos y que con ese 20% de descuento se convierten en un poquito más accesibles.
En el Stand de la librería El Aleph también hay varias ofertas interesantes (creo que era en stand donde vi: La genealogía del racismo y La vida de los hombres infames, ambos de Foucalut a $10 cada) e incluso tienen mesas con 3 x $10 que si alguien anda buscando algo muy específico pueden venir bien.
Por lo demás, para los que gustan de ir a la Feria a robar puedo recomendar el Stande la Embajada de los Estados Unidos como punto de robo muy factible: tienen algunos libros en exposición bien descuidados y los que atienden suelen pasar el rato conversando entre sí. En ese sentido es muy tentador intentar el robo de La física de los superhéroes que está atrás de una columna donde dificilmente el ojo del guardia llegue a pescarnos.
Y ahora sí, a lo nuestro.

Ofertas dentro de la Feria del Libro


1) Epitafios: el derecho a la muerte escrita de Luis Gusmán

Precio: $10
Edición: Norma/Kapelusz
Lugar: Stand de Norma/Kapelusz en la Feria del Libro

Este voluminoso volumen de Gusmán en el que se encarga de diversas formas de representación de la muerte en la literatura (tiene artículos sobre Juan Moreira, Moby Dick y otros clásicos) no solo es bibliografía obligatorio u optativa de más de una cátedra de Teoría Literaria sino que además constituye una lectura absolutamente disfrutable por lo que pude comprobar en el hojeo que le pude dar.
Está en una mesa grande de saldos en el stand de Norma en la Feria, junto con novelas de Juan Martini, Daniel Guebel y Federico Jeanmarie.
Vale la pena revolver que algo seguro que se saca.



2) Luz virtual de William Gibson

Precio: $11.9
Edición: Minotauro
Lugar: Stand de Librería Dickens en la Feria del Libro

Desde que Minotauro viene saldando su renovación total de catálogo que hizo hace unos años (una pena por un lado que hayan llegado a saldo y un llamado de atención sobre la recepción de la Sci-Fi entre el público lector argentino) he adquirido muchísimos libros que han ido completando una pequeña bilbiotequita del género en mi biblioteca general y en esepecial en mi sección dedicada a “géneros bajos”.
Entonces decía que adquirí buenos libros, algunos mediocres, alguno que prometía y me decpecionó (por ahora, La última y la primer Humanidad de Stapledon pinta bodrio, como que envejeció mal y me apena profundamente) pero no había podido acceder todavía a ninguno de Gibson, padre del Cyberpunk (el género más cool de la Sci-Fi, en lucha cabeza a cabeza con el Steampunk, obvio).
La oportunidad es ahora con Luz virtual (¡Vamos! ¡Que nadie hubiera creído que podría comprarme Mundo espejo del mismo autor! ¿no? Ya sé que hace meses que está saldado, pero ¡Todo tiene un límite!)
Buena chance de conseguir entonces un poco de Cyberpunk barato en edición pocket para viajes en bondi.

3) El lugar sin límites + El obsceno pájaro de la noche de José Donoso

Precio: $15
Edición: Biblioteca Ayacucho
Lugar: Stand de Venezuela en la Feria del Libro

La oferta, lo bueno, es que hay bastante de la célebre y hermosa colección venezolana de literatura latinoamericana, Biblioteca Ayacucho. Entre los volúmenes que trajeron a esta Feria se encuentra en particular esta muy buena edición con estudio crítico previo de dos de las mejores novelas del escritor chileno. Si no interesa en particular Donoso (el mío fue un interés obligado por la cursada de una materia), vale la pena igual darse una vueltica por Venezuela y chequear los otros libros de la colección.





4) La Argentina en pedazos de R.Piglia (comp.)

Precio: ¿?
Edición: Fierro
Lugar: Stand de Comics que NO es Club del Cómic (realmente, no me fijé qué stand era)

Como ya tengo este libro, no le presté demasiada atención, pero me acabo de acordar que lo vi. Vale la pena básicamente por:
a. Ser un libro casi inconseguible.
b. Ser un libro de putísima madre.
¿Hacen falta más explicaciones?
Yo sé que hay mucha gente que lo viene buscando desde hace tiempo. Acá tienen su oportunidad.


Por fuera de la Feria del Libro

5) La ruta del beso de Julián Gorodischer

Precio: $15
Edición: Norma/Kapelusz
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

Pasa algo raro con este libro y es que salió hace pocos meses, a fines de 207. Las posibilidades de que ya haya sido saldado son raras. Más si tenemos en cuenta que en el Stand del Feria del Libro de Norma lo venden normalmente, sin descuento. Por lo que lo más probable es que el libro haya sido robado y esté en venta a precio de saldo.
Menos averigua Dios y perdona, por lo que recomiendo la adquisición de este ejemplar que se trata de una serie de crónicas que hizo el periodista de Página/12 sobre diversas formas de expresión de la sexualidad en estos tiempos. Quizás el tono demasiado “Nuevo Periodismo” se torna un poco cansador en algunas partes pero igual da la satisfacción de una prosa ágil que describe lo que describiría Rolando Graña pero sin fascismo y con onda.


6) El encierro de Ojeda de Martín Murphy

Precio: $10
Edición: Adriana Hidalgo
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

Con este libro pasa lo mismo que con el de Gorodischer: es decir, lo más probable es que haya sido robado y pueso en mesa de saldos.
¿Por qué? Sencillamente porque en mi puta vida vi a Adriana Hidalgo saldar libros. Se supone que las editoriales chicas no hacen eso.
Esta novela ganó un concurso de novela Breve en cuyo jurado estuvo J.J. Saer y escuché decir que era una novela bastante exquisita. En todo caso, no sé si le tendré la paciencia en este momento, pero suena a oportunidad de tener una buena novela, en una hermosa edición a un precio realmente chistoso.


7) Libra de Don DeLillo

Precio: $15
Edición: Seix Barral
Lugar: Librería Lucas (Corrientes 1247)

Cada vez que sale una novela nueva de Don DeLillo por Seix Barral, no me la compro, espero a que caiga en saldo. No sé por qué, pero todo lo que editó esta editorial del gran escritor yanqui terminó en mesa: Cosmópolis, Jugadores (bueno, esta novela es mala, lo puedo entender. Debe ser de los pocos libros que no terminé de leer) y ahora Libra.
Siguiendo su línea conspiranoica, Libra se agarra del mejor material posible para una novela de estas características: el asesinato de Kennedy. Está considerada una de las mejores novelas del Don y la verdad, no sé por qué, pero me compré casi todas sus novelas importantes (Submundo, Ruido de fondo, Cosmópolis, Mao II) pero sólo leí Americana, su primer novela. En todo caso, ahora con Libra tengo algo más para rellenar la biblioteca.


8) Salvatierra de Pedro Mairal

Precio: $15
Edición: Emecé
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

Otro libro presumiblemente robado de la Feria del Libro y puesto "en saldo" forzoso. Este libro acaba de salir hace unos meses y todavía el cadáver en forma de reseñas en los principales medios está caliente. Digo, es absolutamente improbable que salden un libro que salió hace 2 meses y que todavía está recibiendo prensa.
La cuestión es que está y a ese precio.






9) Veneno de Ariel Bermani

Precio: $12
Edición: Emecé
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

Si no entiendo mal, este fue el anteúltimo Premio Emecé hasta que apareció ese premio bizarro que se llama "Premio Planeta-Casamérica" o algo así (Pffffffffffff).
La novela de Bermani, segunda de la trilogía Leer y escribir, Veneno y Mercado (inédita) narra la vida de, precisamente, Veneno, el personaje que le da título al lirbo.
La novela es de lectura rápida, con una prosa cuidada y de un realismo sucio elaborado.
Personalmente la disfruté tanto que tuve que ir leyéndola de a poco para no terminármela.






10) La aguja en el pajar de Ernesto Mallo

Precio: $12
Edición: Emecé
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

Sabemos que el género Policial tiene grandes cultores y fans entre el público nacional y sin embargo, también estaremos de acuerdo en que los policiales argentinos son escasos y olvidables. Cuando vi esta novela de Mallo pensé que tenía que darle una oportunidad a la narrativa policial negra argentina y el precio me convenció. Todavía ni la toqué pero le tengo un mínimo de fé que quizás sea producto de mis ganas de encontrar un buen policial negro argento.



11) Últimos días de la víctima de José Pablo Feinmann

Precio: $12
Edición: Emecé
Lugar: Librería de saldos de Primera Junta (Rivadavia y Del Barco Centenera)

La tapa no corresponde con la edición porque como yo ya tengo esta vieja primera edición, no me compré la nueva que salió el año pasado. ¿Qué decir de esta novela? A Feinmann se lo ama o se lo odia y yo me ubico en el medio. La novela es buena, es un buen policial negro argentino. Tiene un final medio filosófico que resignifica toda la novela y le da, quizás, un poco más de interés a la trama que si bien como decía, es interesante, a veces tiende a ser un poco volátil, poco estable, poco anclada y dificil de anclarse en el lector.

6 de mayo de 2008

La mejor golosina del Universo


Este caramelo sencillamente es la divinidad hecha golosina y por lo tanto, es el caramelo más rico del Universo conocido. Ha habido un burdo intento de imitarlo con los "Cremino" de Coco y no sé qué otra invención pero nada ha funcionado... Las Cremitas de Coco son el extasis en formato de caramelo blando marrón. El diseño de su envoltorio es familiar, bondadoso, atractivo y además me hace acordar a mi abuela cuando en mi infancia siempre tenía un bol lleno de éstos en su casa. Luego se dejaron de conseguir y recién el año pasado, en Mendoza, logré volver a deleitarme con su increíble sabor.
Ahora encontré algunos otros sueltos en una panadería.
¿Alguien sabe dónde puedo conseguir una bolsa grande de este maravilloso regalo del cielo en forma de golosina? Me haría muy feliz...

1 de mayo de 2008

Un vampiro irlandés y una remera que diga Zero

Cada tanto, mi amigo el Outsider (tiene uno de los blogs de humor geek más graciosos de estas pampas) compra libros por Amazon.com.
Aprovecha la ocasión para comentarnos a sus amigos y así pagar entre todos el costo del envío.
Como bibliófilo compulsivo, deben ser pocas las cosas en esta vida que me exciten más (en el sentido consumista) que comprar libros en inglés.
No sé por qué extraña razón, los libros en inglés tienen un aura especial que los hace obras de arte únicas. Como si no fueran objetos de reproducción técnica mecánica e igualadora.
Puede ser que las ediciones anglosajonas sean más bellas (lo he comprobado con casi todos los libros que compré en inglés en mi vida: tienen mejores ediciones!) o será que la industria editorial en esos países son monstruos tipo Hydra con miles de cabezas y un mismo libro puede venir en formatos dispares, extraños, estrambóticos… o puede ser que me seduzca la forma, la presentación, la emoción de saber que hay un libro que atravesó el continente y que estaba destinado en un principio a un tipo de público que no soy yo. Es decir, comprarme libros yanquis me hace sentir un poquitito más Rodrigo Fresán, un poquitito más yanqui. Es triste, pero me satisface.
La decadencia de la Cultura Pop es terriblemente excitante precisamente porque juega en ese borde delicado de lo alto/lo bajo que es tan intenso: el placer culposo de comerse una Donkin´Donut después de haberse zampado un Big Mac y haberse tomado unos 3 refills de Coca.
Sea como sea no puedo dejar de sentirme fascinado por todo ese consumo masivo que no es exactamente igual al nuestro. El consumo masivo y la cultura populare en los países anglosajones tienen una distinción que los latinos no tenemos. Como si su cultura pop fuera al mismo tiempo elevada. La cultura Pop anglo nos resulta en muchos casos, cultura elevada. Leemos a Paul Auster en una edición cuidada de Anagrama y disfrutamos de Alta Cultura. En EEUU la gente compra las novelitas de Auster en el aeropuerto, las lee en el viaje y las tira en el tacho al llegar al otro extremo de su ancho país.
Yo, hace casi dos años, voy al Yenny de Alto Palermo, saco 100 pesos de mi cuenta-sueldo, los primeros 100 de mi primer sueldo de 200 y compro Lunar Park de Bret Easton Ellis en una de las ediciones más bellas que haya visto en mi vida, tapa dura, una jacket hermosa y un papel que cada vez que lo acaricio me produce escalofríos de placer.
Para mí, eso es alta cultura pop. Terriblemente sabrosa.

Lo crudo y lo cocido

En la biblioteca donde laburo donaron unos libros. Entre ellos la colección casi completa de “Humanismo y terror” unos libros de la época de la dictadura, escritos por represores o colaboracionistas civiles en los que se justifica la represión y el Terrorismo de Estado.
Obviamente me los llevé a mi casa y los guardé en mi biblioteca, al lado de mis libros de Marx. Pensaba en quién podría tener esos libros en su propia biblioteca y donarlos a una biblioteca pública y judía y entonces entedí que si alguna vez alguien revisa la mía también me podría llegar a considerar esquizofrénico. Porque ahí tengo mezclada tanta cultura pop como cultura alta y en la fricción que se produce en ese instante de acomodar los libros y ver por ejemplo, Conan el Cimerio al lado de la Antología del decadentismo me produce como una especie de placer masoquista o placer en lo insano y bizarro de la combinación.
Díganme snob de mierda, pero la verdad es que disfruto de lo alto y lo bajo con la misma pasión.
Por eso, a veces, disfruto tanto de leer literatura argentina contemporánea: porque sí, hay cosas malas, hay cosas horribles y hay otras que alcanzan el tono justo entre el producto de consumo masivo y la maestría narrativa de una prosa que se desliza como un pedazo de hamburguesa bien rica en tu boca. Lo crudo y lo cocido, lo alto y lo bajo: lo medio. Eso me gusta a mí.
Entonces pido libros a Amazon. La última vez que pedí, no me acordaba de lo que había pedido. Ese es el mecanismo perverso de Amazon: te recomendamos… los que compraron lo que vos comprás también compraron… la lista de recomendaciones de un usuario con gustos parecidos al tuyo es… y así vas y te dejás llevar por el placer rápido de un libro más, son sólo 10 dólares, no es nada, mirá cuánto ahorro comprando por Amazon, además, hasta que pueda comprar de nuevo va a pasar muuucho tiempo y encima ahora ya no cobro más 200 mangos… puedo darme un gustito…
Y así me compré en mi primer compra en Amazon:

- Marxism and Literature de Raymond Williams
- The Loser´s Club de Richard Perez (uno de esos que cayó por la recomendación de Amazon)
- The Fight Club de Chuck Palahniuk
- Story of my life de Ian McInerney
- Comic and sequential art de Will Eisner
- Graphic Novel and visual narrative de Will Eisner

6 libros, casi medio sueldo menos y la satisfacción increíble del mensajito del Outsider en MSN diciéndome: “Tengo tus libros”.
Y entonces, unos meses después, otra vez: “Voy a pedir en Amazon. Querés algo?” y yo, desaforado, convencido por Amazon, le pedí… y pedí mucho… y apenas si me acuerdo lo que le pedí. Pero creo que era algo así:

- Porn Studies (recopilación de ensayos de estudios sobre porno. Pienso ver si lo utilizo para alguna monografía)
- Survivor de Chuck Palahniuk
- Pop. 1280 de Jim Thompson (recomendación de lectores de éste blog)
- Wanted de Mark Millar (recomendación de compañero geek de fuckultad)
- Preacher Vol.1: Gone To Texas de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.2: Until The End of The World de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.3: Proud Americans de Garth Ennis y Steve Dillon

Y no sé si no olvido algo. Otra vez, casi medio sueldo en 8 libros. Y una Wish List de Amazon que crece cada día, porque me interesan muchas cosas y no puedo parar de pensar en libros que querría leer.
La anteúltima vez que pedí se me fue la mano y pedí como 11 libros. Si no recuerdo mal:

- Tres volúmenes más de Preacher.
- The Killer Inside Me de Jim Thompson (es que Pop.1280 me pareció genial)
- Hardcore de Linda Williams
- Long Halloween (Novela gráfica de Batman)
- Dark Victory (Continuación de la anterior)
- Closer de Dennis Cooper
- Halting State de Charles Stross (Recomendación Sci-Fi de Darío)
- The Other Hollywood (Una historia oral de la industria Porno)
- The simple Art of Murder de Raymond Chandler

Apenas dos días después de terminar de recibir todo ese pedido: mail del Outsider que iba a pedir de nuevo. Claro, el pedido anterior había sido como dos meses antes solo que había pedido tanto yo que había tardado mucho en llegar. ¿Si quería algo nuevo? Claro! Me faltan todavía 3 volúmenes de Preacher para terminar mi colección (como me dijo el Outsider, es dificil empezar a comprártelos porque te generan la necesidad de tener la colección completa. Estoy seguro que un día me va a pasar eso con Y: The Last Man, el mejor comic después de Preacher que haya leído en los últimos tiempos).
Esta vez intenté moderarme. Pedí los tres de Preacher, un policial de Cornell Woolrich y otra recomendación de Darío (The Illuminatus! Trilogy). Encima otros amigos míos se enteraron de estos pedidos de Amazon y empezaron a sumarse. Pronto el Outsider podría poner una distribuidora de libros de Amazon.
Otra vez, volver a empezar el ciclo y es de nunca acabar.

Cybertrash

Pero déjenme decirles algo, si me enorgullece mi consumo de chatarra Pop, la compra de Preacher no puede haberme hecho más feliz. Cada vez que entro a mi cuarto, veo la cubierta del Vol.2 (que es el que está en el tope de mi pila ya que es el que estoy leyendo ahora) y me siento transportado a ese mundo especial que no me hubiera gustado perder: los ´90 y toda su posmodernidad cínica. Ser adolescente, escuchar a los Smashing Pumpkins y alcoholizarme, solitario, tomando vodka con jugo de naranja, tirado en la alfombra de mi cuarto. Eso fue vida.

24 de abril de 2008

¿Cuánto semen en la jeta sos capaz de soportar?

En un interesante blog que postea contenidos para adultos en forma gratuita se vanagloriaban hace poco de haber conseguido un video de Carly Parker haciendo el que seguramente sería el primer y último Bukkake en su carrera como porno star.
Esto es porque en el video se ve a la superestrella (estereotipo del porno de rubias siliconadas y presumiblemente californianas) recibiendo, durante más o menos 30 minutos, descarga tras descarga de semen en su cara y cuerpo mientras no deja de quejarse, se incomoda, se asquea y sufre.

Carly Parker antes de conocer las rudezas del trabajo como porno-star. ¿No tiene un look alla Jessica Cirio?

Sin dudas de las prácticas pornográficas que se han convertido en mainstream en los últimos tiempos, el Bukkake es una de esas experiencias que si bien no conlleva un daño físico visible (el sexo oral forzado, induciendo a la asfixia, Sasha Grey comiéndose un enema y las variantes de leather sex que se pueden ver en cintas como Fashionistas, el doble anal y las prácticas de las que Belladona se ha convertido en algo así como estrella a seguir, implican evidentemente un maltrato al cuerpo mucho más palpable) no deja de ser terriblemente humillante y exagerada.

Show me the money!

Considerando que la escena de la acabada final en la cara de la estrella porno es llamada en la industria Money Shot porque es la escena que más paga y la que cierra el acto, el Bukkake se plantea como un gran Money Shot colectivo, orgiástico y tremendamente pornográfico en su acepción de exageración artificial de una práctica sexual ya de por sí exagerada.
El Money Shot es una de las tomas más estudiadas y analizadas del porno. Basta leer un poco de La ceremonia del porno de Andrés Barba y Javier Montes (Anagrama, 2007) para encontrar páginas y páginas dedicadas a la interpretación de la escena. Me quedo con un comentario medio marginal que condensa varias de esas ideas:
¿No será el semen del money shot –como equivalente del orgasmo, y como equivalente del placer- una buena imagen, precisamente, de ese centro en torno al que gravita el porno mismo? (p.116)
Claro, pensando al porno como puesta en escena de un acto sexual, la forma de garantizar la verosimilitud de ese acto es con la inapelabilidad del semen. Si hay semen, hay orgasmo.
El Bukkake sería la exacerbación de esa premisa: hay muchos orgasmos. Se lleva al porno a su esencia misma: la de poner en escena el momento en que alguien consigue placer sexual.
Algo hay con la pornografía japonesa que recurre siempre a este tipo de exceso. No es la idea mostrar un orgasmo, sino la hipérbole orgiástica de 50 orgasmos encima de una mina. Pienso en otro ejemplo de japoneses-porno-duro: el Hentai y esa pornografía intergaláctica de monstruos alienígenas y tentaculares introduciéndose por los recovecos y orificios de estas mujeres dibujadas. Pienso nuevamente en el Bukkake y esa variante donde todo el semen de las acabadas es recolectado en un vaso para que al finalizar la escena, la estrella duchada (en cum por supuesto) pueda tomarse todo el contenido.

¿Para cuando el Bukkake de NUESTRA Carly Parker?
Foto: Notiblog.com

Lo que impacta de este Bukkake es precisamente que no oculta nada. Es la representación de un acto de humillación sexual.
Si hay algo de humillante en la pornografía (que es algo discutible), el Bukkake lo exacerba y hace de ese momento particular de la pornografía su sustento nuclear. Y lo que impacta del Bukkake de Parker es que la estrella realmente queda humillada en el video: al poco tiempo de comenzada la escena se muestra incómoda con el hecho de estar arodillada, completamente desnuda, esperando que unos 50 tipos se pajeen encima de ella y le echen el semen en la cara.
El que presumimos es el director de la escena no deja de gritarle que mantenga la boca abierta, que trague todo lo que le tiran, que no permita que se caiga al piso, que se mantenga firme y que sonría, que haga como que disfruta con hacer lo que está haciendo.
Esa incomodidad de Parker se nota en su cara de asco, su hastío y su fastidio.
Se espera de una actriz porno que cumpla con ese que es su trabajo y entonces la pregunta está en: ¿Qué produce la actriz porno en un Bukkake que es un valor agregado? ¿A cambio de qué pone su cuerpo, su boca, su laringe, su estómago para tragar tanto semen?
En un momento del video, ella se queja de que le están tocando el pelo y grita que no la toquen, que se limiten a tirarle el semen encima y ella va a hacer lo que el director le pida. Llegamos al momento clave del video, podría pensarse a Carly Parker diciendo o pensando: “Ok, mi trabajo es permitir que me humillen de determinada manera (tirándome cum encima para que yo me lo trague) pero nada más.” El contacto físico sería lo vedado en un tipo de escena donde no hay conjunción de los cuerpos sino mediación a partir de ese semen que salta de a chorros sobre la chica.
El valor agregado que produce Parker o cualquier actriz porno en este tipo específico de escenas, el valor que hace que la descarga (Shot) o la escena (Shot) se convierta en la que da plata (Money) está entonces en la exacerbación de ese factor de humillación.
Es decir, hablar de la pornografía como escenificación de una humillación y nada más resulta un planteo pobre e inconducente, pero es cierto, sin embargo, que en escenas como las de Parker en este caso, lo que paga, lo que el público consume es la imagen de la chica hastiada de tanto esperma en la garganta.
De hecho, un paneo de la cámara nos deja ver más allá de su cuello y cara, que es lo que suele tomarse en este tipo de escenas: está arrodillada con una mano cubriéndose la vagina. Un plano de absoluta indefensión en la que ella se tapa con lo que puede lo único que puede y que es precisamente lo que más tendría que verse en una porno: la genitalidad, el llamado Meat Shot.
Y alrededor de ella, penes anónimos de distintos colores, formas y texturas. No importa el dueño de ese pene (Títeres o dioses, los actores porno – todos sus rostros, todos sus cuerpos- son avatares del cuerpo y del rostro único. (Montes y Barba p.120)), importa que esa pene está echando semen encima de Parker y en ese pene anónimo hay un falo que es presencia y dice simplemente: hombre humillando a una mujer.
El director de la película atiza a Parker para hacerla enojar, para humillarla un poquito más y le dice cosas como que si su agente le programó esta escena, que cómo la debe querer su agente, etc. Y ella, en determinado momento simplemente hace Fuck you y cuando ya lleva 25 minutos aproximadamente, pregunta cuánto más tiene que seguir soportando y le dicen que solo quedan 10 tipos y ella los va contando porque es evidente que se quiere ir de ahí. Tan evidente que apenas termina la escena se levanta y se va furiosa.
Contrasta Carly Parker con cualquier Bukkake bien hecho. Por ejemplo, podemos ver en este otro video a Isabel Ice cumpliendo el ritual de forma magnífica: dice disfrutar del hecho de que el esperma caliente se le esté metiendo hasta en los ojos.

Isabel Ice. Ella sí que sabe hacer un buen, viejo, querido Bukkake.

La representación teatral

Quizás, este video sea simplemente una representación teatral de humillación: una super estrella porno debe estar acostumbrada a tragar semen y simular ser feliz para generar valor agregado. Quizás todo el video no sea más que una puesta en escena, una forma de representar precisamente, una mayor humillación que de mayor valor a la escena. Leyendo algún comentario en la entrada del blog donde está publicado el video, se ve que los que vieron la escena se regodean con ese sufrimiento y esa humillación exagarada de Parker. Incluso, la primer parte del video donde ella aparece como una comehombres capaz de bancarse bien lo que va a venir y sus tetas demasiado exageradas sirvan como mayor estímulo para el efecto que se quiere lograr y que creo, podría resumirse en la posibilidad de ver una mujer escultural siendo humillada por un hombre anónimo y cualquiera que de esa manera hace disponible a esa mujer inaccesible por siempre y restituye un poco del orden de la catársis. Es decir: “Ok, ¿sabés qué? Nunca en mi puta vida me voy a poder coger a esta mina y seguramente, tampoco a una parecida a ella… pero mirá cómo la humillaron a la muy puta.”
Casi una especie de venganza masculina anónima por tener vedada esa posibilidad. Y tantas otras. Como por ejemplo, recuerdo haber visto hace tiempo un documental sobre pornografía en I-Sat en el que un actor porno decía que la Money Shot servía y era tan requerida por el público debido a que, para la mayoría de los hombres, eso era algo imposible en una relación seria. Catársis.
Es interesante ver los comentarios de los que vieron el video. Kaps por ejemplo dice:
Carly Parker es simplemente patetica… es una puta que no le gusta que la traten como puta...En cualquier profesion, incluso en la industria porno debe gustarte lo que haces para poder sobresalir…
Ella decia que le gusta coger, pero como todos sabemos… no se pueden todas las glorias…
En lo personal, pienso que el desgastarme para que una guarra no aprecie el chorro de leche que le voy a hechar en la boca debe ser frustrante…
los 50 tipos que la bañaron deberian de haberse molestado, no ella…

Es decir, la actriz porno DEBE ser una puta y le DEBE gustar la pija y el semen. La actriz porno actúa su propia humillación.
me gusta opina:
Que tia más arisca y rancia, seguro que para cobrar no pone la misma cara. Comprendo que es una práctica extrema el que te corran 30 tios en la cara, pero si sabes a lo que te expones y vives de ello no pongas la cara como si te estuvieran vomitando… Es que eso de que una tia le aparte la cara a un tio cuando se va a correr es fastidiarle el momento culmen de todo hombre. Eso no se hace! rubia mala!
¡Claro! ¡Carly arruina el Money Shot! Ahora, el tema es que es un momento de “30 tios” corriéndose en su cara, lo que de alguna manera amplifica ese Money Shot y le da la especificidad genérica del Bukkake: la humillación multiplicada.
El que lo pone absolutamente claro es Paty:
Aunque es una actriz, pienso que en algun momento debio sentirse muy humillada, supongo que la habrán abusado más de una vez y de pronto la situación se hizo inanguantable para ella. Como sea, es excitante ver como aún sin gustarle lo que sucede, se deja someter a esa situación.

Como si hubiera un sentimiento de culpa por el hecho de que la excitación corra por parte de la humillación. No hay más secretos que este: la escena, el género funciona en tanto es una forma de humillación y el video funciona mejor todavía porque la mina sufre, presumiblemente, en serio. Casi como un amateur dentro del mainstream porno.
Si uno está acostumbrado a ver a actrices porno “disfrutando” de chorrazos de guasca en la jeta, ver a una superestrella como Carly Parker sufriendo por la escena se convierte en algo que podría verse en una amateur, donde los partícipes no son profesionales y en eso reside el placer (la idea de poder ver cómo se cogen a la mina normal, tu vecina, tu prima o lo que sea).
El comentario de lua aporta interés por ser el único presumiblemente femenino:
KE RABIA!!!!! la tia esta es gilipollas, es evidente que esta pasando el rato mas asqueroso de su vida, encima con el hijpouta del camara diciendole que se lo trague, porque coño lo hace? simplemente, que no lo haga!
y me gustaria ver a algunos de los cerdos machistas que andan por aqui rodeados de cincuenta pollas apestosas. El semen no es el líquido glorioso que os pensáis, la verdad es que es una sustancia bastante repugnante. deberíais tener más respeto porque no todas las mujeres somos guarras estúpidas que se dejan humillar como la tia esta.
es vergonzoso lo k hacen algunas actrices por dinero, no se dan cuenta k contribuyen a la denigracion de las demas.
lo siento mucho pero sk me ha dado mucha rabia
No todas las mujeres son guarras estúpidas como Carly y el problema es que este tipo de video hacen que los hombres nos creamos que si lo son... es decir, el argumento de que el porno estimula la imagen de sometimiento de las mujeres es el mismo que el que dice que la violencia en las películas y los videojuegos estimula la violencia en la vida real. Es el problema de cómo se concibe la representación: como ficción, catársis, distensión o como influencia decisiva en la realidad.

Belladonna. Sí, ya sé que ya hablé y me babee por ella, pero es inevitable. Es como el Angel Guardián de todo el buen porno que hemos visto en nuestras vidas.

Evidentemente, los productos culturales ayudan a cimentar determinados estereotipos de género y dicen algo de cómo se considera al hombre o a la mujer en el mundo real. Pero no creo que porque uno vea a Carly Parker haciendo un Bukakke vaya a salir a obligar a nadie a someterse a orgías de guasca.
En definitiva, se trata de esa catársis de la que hablaba y en ese sentido, la actuación de Carly, voluntariamente o no, es la mejor representación de un Bukkake posible porque lleva al extremo de lo visible lo que queda ahí oculto en las sonrisas falsas y los orgasmos fingidos: está siendo humillada sexualmente

Puto

En la introducción del interesantísimo Porn Studies de Linda Williams, la autora explica cómo surgieron precisamente los estudios pornográficos en base a su percepción de que la pornografía, por ser la industria audiovisual más grande del mundo (Según Montes y Barba:
En mayo de 2001 Frank Rich publicaba en el New York Times un artículo –“Naked Capitalists”- lleno de datos sobre la implantación comercial del porno: frente a las cuatrocientas películas manufacturadas anualmente por los grandes estudios de Hollywood, la industria del cine porno (…) pone en circulación de diez mil a once mil títulos nuevos. Setecientos millones de videos o DVDes porno se alquilan anualmente en Estados Unidos. Los ingresos de la industria en su conjunto – incluyendo revistas, páginas web, canales por cable y películas para circuitos privados como hoteles y sex shops- ascendían a catorce mil millones de dólares anuales: una cifra que superaba en Estados Unidos, desde luego, los ingresos de la industria cinematográfica tradicional, pero también los del negocio del deporte profesional: béisbol, fútbol americano y baloncesto juntos. (p.13)
), merecía ser estudiada en detalle. Y en ese comienzo estuvieron las clases de un seminario que Williams dedicó a este tema en la Universidad de Duke.
La autora comenta que el seminario obviamente implicaba la exhibición de pornografía. Lo que al principio no generó inconvenientes entre los alumnos entusiastas hasta que llegó el turno de la pornografía Gay. En ese momento muchos alumnos hombre se sintieron hastiados, incómodos y más de uno se levantó de la clase.
Las explicaciones a esta conducta eran dos: riesgo de sentirse excitado por el material y descubrirse con sentimientos gay y asco ante las escenas de humillación de hombres.
En definitiva, el tema de la humillación entonces parece estar presente entre las propiedades de la pornografía, sus efectos y sus causas.
Lo que me impacta es la teatralización de la humillación en un video de Bukkake o en todo caso la realidad de esa escena. El género vive precisamente gracias a esa propiedad de humillación y tal como la representación de la violencia, evitar mostrarla no implica que deje de existir.
Lo que parece escapar a la posibilidad de pensar un límite es ver dónde queda el límite de la humillación, qué momento es suficiente o demasiado para convertir la pornografía en crimen.

Si sólo estás acá por el porno, estos son los videos que menciono en el post:

- El primer y "último" bukkake de Carly Parker

- El bukkake bien hecho de Isabel Ice

- Sasha Grey comiéndose un enema

Más Ñ que nunca

Yo lo dije... les advertí que iba a ser bueno y todavía tienen tiempo de ver la sensualidad de las fotos de Vero Orsi.

22 de abril de 2008

Periodismo cool berreta


No sé si es una especie de movimiento de decadencia generalizado, pero el periodismo argentino es cada vez más y más pedorro y eso, para alguien que lee dos o tres diarios por día como yo (si puedo además de Página, Clarín y La Nación hojeo Ámbito Financiero y vía Web, obviamente, Minutouno e Infobae) es algo bastante desesperante.
No pretendo que los periodistas escriban el periodismo que escribía José Martí o Roberto Arlt, pero digo, mínimamente podrían escribir decentemente o si no pueden (los estragos en el sistema educativo de los últimos 30 años nos afectaron a todos de alguna u otra manera) podrían intentar informar bien.
No es el caso de la nota Desde la trastienda de la creación que salió el 18 de abril de 2008 en “Espectáculos y Cultura” de Página/12 (porque como saben, ahora está de moda, asimilar las áreas quizás desde que Perfil.com pusiera a Cultura bajo el área “Entretenimiento” y Lombardi, especialista en Turismo, fuera designado secretario de Cutlura porteño).
La nota lleva la firma de Facundo García y me interesa en particular porque yo estuve en la sesión del Jam de escritura del miércoles pasado que ahí describe.
Más allá de algunos lugares comunes y tontos acerca de lo que es la movida literaria en un bar cool de palermo cool como es el Podestá y la actividad cool con gente cool y sombreros de cotillón con confites de chocolate de regalo en todas las mesas, la nota tiene un tono medio zumbón molesto.
La idea de ponerse del lado de los sofisticados que vemos de afuera a los otros sofisticados me parece tan estúpida como la misma sofisticación.
Así García se permite pasajes de prosa cronística tan insípidos y pretendidamente guiño de ojo para el lector como:

Alguien alude al humo diciendo que “Dios se debe haber olvidado los bifes en la plancha”. Y el chiste es malo, pero los que están cerca no lo censuran. Sería mal comienzo para un evento de improvisación literaria.
Y yo pregunto, ¿Es realmente malo el chiste o es malo fuera de contexto? No es relevante, pero el autor ya pone su primer cuota de ironía y ese tono es constante, molesto, a lo largo de la nota.
Si alguien me hace el favor de explicarme la falsa promesa de una prosa sagaz en el siguiente párrafo me haría un favor:

Desde un rincón, una silla solitaria parece esperar su par de nalgas, que finalmente se posan haciendo “pluf”. El ruido es un detalle, pero da cuenta de lo principal. Porque a diferencia de lo que pasa en los blogs u otras actividades en boga gracias a Internet, el que teclea esta vez estará ahí, podrá abrazar y besar a los lectores buena onda o darle una trompada a los comentaristas que se pongan pesados. Se sumará la posibilidad de asomarse a las idas y vueltas de la mente redactora, dimensión que generalmente se mantiene en secreto. Es, acaso, una posible versión del strip tease en la era de los cuerpos virtuales.
¿Qué carajo tiene que ver el sonido de la “silla solitaria” (¿Acaso no le enseñaron en alguna escuelita pedorra de periodisimo que cuanta menos adjetivación innecesaria lleve un texto esmejor?) con la posibilidad de ver en vivo a un tipo escribiendo?
Como comepndio de lugares comunes, como nota que querrían comprar los editores de diarios que todavía no entienden la cultura blogger, ofrece lo que se espera: alguna referencia a ese mundo desconocido tanto para el editor que rondará los cincuenta años como el lector de la nota idem, una pizca de ironía que surge del desprecio de no comprender, no conocer, no saber y un par de giros de pretendida erudición (“strip tease en la era de los cuerpos virtuales”) colocada a la fuerza.
El cañón de luz escupe preguntas para gente del palo. “¿Quién es el autor de Trilogía de la Muerte?”, pone algún improvisado Héctor Larrea literario. Unos gorditos levantan la mano como en el colegio, aunque con más pasión. El que gana se lleva varios libros
No da decir: “Sortean libros”. No, tiene que haber algo más de desprecio. “Hector Larrea literario”. “Unos gorditos levantan la mano como en el colegio, aunque con más pasión”. Se trata de ridiculizar al público y el espectáculo pero con onda, se entiende.
Sigue la crónica:
Las miradas son histéricas, van, descifran, se quedan en la oración hasta comprobar que el escritor sigue redactando y vuelven a la mesa, adonde se hacen anticipaciones o se comentan cosas que no tienen nada que ver con nada.
Lo aburrido no es sólo el hecho de que sea información falsa (creo que el público se dedicó más a sociabilizar entre sí que a seguir atentamente el proceso creativo) sino que además vuelve a la carga con ese tono displicente de “se comentan cosas que no tienen nada que ver con nada”. Lo veo dificil, algo tendrán que ver con algo para que pueda existir comunicación.
Y se diluye la crónica. ¿Qué aprendieron chicos?
- Los escritores argentinos y su público son todos chetos.
- Los escritores argentinos y su público son snobs.
- Los escritores argentinos y su público histeriquean entre ellos.
- Los escritores argentinos y su público no se comunican porque comentan cosas que no tienen nada que ver con nada.
La frutilla de la torta la aporta el desinformado periodista que antes que antes que una crónica cool sobre un evento cool termina demostrando que lo suyo es la más pura sorpresa neófita del adolescente que va por primera vez a un boliche y se sorprende con todas las minas increíbles que ve, las parejitas transando o cogiendo a un costado. Dice García:
Los invitados serán Pedro Mairal (Una noche con Sabrina Love, El año del desierto y Salvatierra, entre otros) y Samanta Schweblin (que acaba de ganar el Premio Casa de las Américas por la publicación de El Núcleo del disturbio).
Lo que demuestra no sólo su ignorancia que es algo perdonable, sino su mala práctica del oficio al demostrar desconocimiento absoluto de que:
a. El Premio Casa de las Américas es para obra inédita. Es decir, no se podría ganar el Premio por la publicación de un libro sino que el Premio consiste en parte que te editen el libro.
b. El Premio Casa de las Américas lo ganó S.Schweblin por su nuevo libro: La furia de las pestes.
c. El núcleo del Disturbio ganó el Fondo Nacional de las Artes.

Datos que se sacan de googlear dos minutos nada más.
Pero mientras tanto, el periodista cool se puede sentir cool por haber hecho su nota cool sobre los eventos cool y haberse regodeado con su fina ironía y sus elaboradas imágenes de cinismo de pacotilla.

18 de abril de 2008

Nuevas crónicas de la amargura

Las consecuencias de ser un amargo condensadas en 7 puntos (no porque no haya más sino porque me pareció que ponerlos era excesivo para un solo post).

1) Esto me pasa por escuchar demasiado Cartel de Santa

Estuve escuchando mucho Cartel de Santa y sumado a eso, pesqué un par de veces el corte Olvídalo de Dante (de su nuevo disco El apagón) en MTv y no pude evitarlo: después de escucharlo al ex Illya Kuriaki decir eso de "llego el dante pelagato /ponete las pilas guacho" necesité hacer mi propio tema de Hip Hop sobre lo que significa ser el Rufián Melancólico.
Entonces esto es lo que quedó, para todos mis fans y para todos los que me ven como si fuera una puta.

Lease con ritmo de rap y si alguien quiere ponerle música, no me voy a oponer.

La vida del aspirante a escritor (por MC Rufián Peemp)


Desde Palermo Jerusalén
Esto es para los que ven

lo que escuchan de mí
son boludeces de Para Tí

para todos los que me aman
y todos los que me odian

Este es el Rufián
para todos mis fan

Me dicen: "Un periodista
que anda pidiendo pista
no te soporta"
a mi no me importa
lo que escribe es una gran torta
de mierda, yo lo dije
nunca me contradije
él dirije un suplemento
lo repito: ¡No tiene talento!

Las antologías de estos quías
me hacen pensar mientas las hojeó
por que mierda no releo
a Bukowski o Dostoievski
porque no soy como ellos
yo los leí cuando tenía quince
ellos levantan El idiota y les da un esguince

Un poeta menor,
me debe tener rencor
porque le mandé un correo
y debe creer que me chupo el dedo
nunca me respondió
ni la hora me dio.

pero para promocionar sus tallercitos
que hace para tirarse unos tiritos
me llena la casilla
de esa basura sencilla
que yo escribiría
si estuviera todo el día
dándole duro a la paja
para solo comer migajas

A los que andan diciendo
que soy un gran chingón
yo les respondo:
¡Todavía no probaron mi salchichón!

Me tienen sin cuidado
no me van a hacer a un lado.
No me van a callar
todavía me queda mucho por aullar.

Yo soy el Rufián
y esto es para todos mis fan

Los demás me pueden chupar bien la verga
¡Ustedes todavía juegan en Reserva!

MC Rufián Peemp (algo tenía que hacer con esa bochornosa foto)

2) ¿Estoy volviendome loco?

No sé si me estoy volviendo loco o si ya lo estoy o si la psicosis se adueñó solamente de mis sueños y mis estados de vigilia.
El otro día por ejemplo, tuve que hacerme un examen preocupacional y como “el primer orín de la mañana” me vino a eso de las 5.30 am y cuando me acosté luego de encajarlo en el frasquito estéril, medio dormido, medio sonámbulo pensé algo así como “Uhhh, pero si son las 5.30 y recién a las 9 me levanto, perderá todas sus “propiedades mágicas” (juro que eso fue lo que pensé) por lo que me levanté de la cama y caminé con el frasquito hasta la heladera donde lo dejé reposar hasta que partí a hacerme el análisis. Un nivel de absurdo alto ¿verdad?

3) La utopía de la copia

Sueños más raros he tenido...

Para seguir con mis sueños raros, el otro día medio en sueño, medio en vigilia (en ese extraño momento en que no sabés si soñás o pensás algo) se me ocurrió (pensamiento) o tuve la certeza (sueño) de que el suplemento ADN debería cambiar su nombre (pensamiento) o que en verdad ya lo había hecho (sueño) al de ARN. Y tenía una explicación lógica y sería consecuencia delo poco que aprendí en todos mis años de la materia Biología en la Secundaria: como recordarán el ARN se dedica a “copiar” el ADN celular. Teniendo en cuenta que ADN es una “copia” de Ñ, creo que ARN le quedaría mejor como título.

Una sugerencia superadora

4) Sueños de amargo

Un último sueño de estos días. Soñé que estaba en una situación aburrida. Es decir, no me acuerdo dónde estaba en mi sueño, me acuerdo solamente que me aburría muchísimo. ¡Perfecto! No sólo me aburro crónicamente en la vida diurna sino que ahora tengo función completa de trasnoche.
Porque si me aburro en el cine viendo una película que supere la hora y media de proyección (bueno, a veces no, pero tiene que ser peli-pochoclera), si me aburro en el laburo, si me aburro de existir, si me aburro leyendo, si me aburro en el teatro (y Dios sabe cómo me aburro en el teatro), si me aburro en una clase que paradójicamente, me interesa, si me aburro en el colectivo, si me aburro en cualquier circunstancia, ¿Por qué no llevar el aburrimiento a un nivel nuevo? Sueños donde usted se aburre, una empresa de Amargos Unidos S.A. ¡Próximamente en su cerebro!

5) Al final, siempre te toca

Primero fue el desafío de la blancura, y no dije nada porque no lavo la ropa.
Después vino el desafío Actimel, pero a mí no me importó porque no soy mina ni tengo problemas intestinales.
Ahora vino el desafío de la cacerola de una conocida marca de sopitas en cubito y ya no queda nadie que diga algo por mí.

6) El mejor método anti-cacerolazo gorila

En una reunión, un amigo dijo que cuando empezó a escuchar los primeros sonidos del momento en que las viejas bián salieron a batir sus cacerolas, él, en su departamento de Belgrano contrarrestó poniendo los parlantes de su PC en la ventana y subiendo al mango el volumen en el Winamp mientras sonaban los primeros compases inconfundibles de la Marcha Peronista.
¿Una solución imaginativa no les parece?

7) BAFICIalista

No quiero hablar demasiado del BAFICI porque siempre termina siendo lo mismo: la exaltación snob de los cinéfilos que se matan en sus blogs explicando, ilustrando al pueblo, qué películas debe uno, ciudadano común, alejado de las excentricidades del cine Oriental, acostumbrado al pochocleo incesante y la vista de la creme de la creme mainstream, ver.
Por el otro lado está toda esa otra posición snob de ser un snob Nac&Pop que se pone del lado del pueblo y sus gustos sencillos y despotrica contra los estudiantes de cine, los raros peinados nuevos, los chicos con zapatillas de lona, saco negro y remerita de 70 mangos con infaltables anteojos de marco negro y pantalón de vestir a rayas o parecido.
No voy a decir que en el sector de prensa (pero accesible para cualquiera) no hay PC sino Macs increíbles con pantallas planas, todo muy cutre como dirían en la península ibérica (¿o era en México? Con tantas traducciones espantosas ya perdí noción de tiempo y espacio).
En fin, hace unas semanas discutí esto con Mariano y Charly. Yo sostenía un poco la posición de criticar la salida de las cuevas de toda esta raza rara que nos desprecia por tener gustos cinéfilos sencillos y Charly sostuvo la posición de que debería haber espacios e intervenciones a favor de ellos. Mariano optó por una posición de neutralidad según creo recordar.
A lo que voy es a que esas oposiciones ya las conocemos por lo que omitiré toda referencia a ellas. Quisiera por el contrario llamar la atención sobre dos aspectos a mi entender clarìsimos de la nueva administración del BAFICI.
La primera la llamo: Fuera sucios Hippies y refiere al hall del Shopping Abasto que durante años contó, durante los días del festival, con colchonetas, sillones, tablas, almohadones, puffs y demás adminículos para proporcionar un espacio de sociabilización entre concurrentes al festival.
Espacio de encuentro, oportunidad para descansar de las maratones, en esos espacios me he reencontrado más de una vez con gente perdida, reunida nuevamente por el festival.
Ahora no están más.
Quizás la ultracorrección ascéptica y empresarial que el Gobierno Porteño quiere imponerle a su gestión (con esa ley que intentan impulsar para que los empleados de la municipalidad vayan “bien vestidos y aseados”) también haya llegado a los pasillos del hall del Shopping que ahora se verá privado de los acampes que hacían parte del folklore festivalero.
La segunda cuestión es, quizás, menos inocente y la llamaré: El medio es el mensaje.
¿Alguien más que yo notó que los colores elegidos para la gráfica de esta edición del BAFICI son EXACTAMENTE los mismos colores que los que usan las gráficas de Compromiso para el Cambio (el partido político de Macri)?

Extracto de webpage de Compromiso para el Cambio. Se ve con claridad en el círculo rojo el color del partido.


Logo del BAFICI. Como se ve, se tiñó de los colores de Compromiso para el Cambio.

Supongo que hacer las gráficas amarillas-pro hubiera sido demasiado, pero la picardía se la mandaron igual.
Por último me permito un giro a la Literatura del Yo, un guiño autobiográfico y me zambullo en el snobismo para decir que después de 9 años de concurrir al BAFICI (para liquidar mi cuota de cine independiente anual y ver, sin culpas, el resto del año todo lo que cueste varios millones de dólares y venga empaquetado con violencia, gore, sexo o similares) por fin puedo decir: ¡Que bueno que está pertenecer!.


Y hay más como decía, pero lo dejo para otra ocasión...

13 de abril de 2008

Klaudia Figura: el día después

No sé si recuerdan la historia de Klaudia Figura: la actriz porno polaca ganó el concurso 2002 de Gang Bang organizado por la revista Eroticon de Polonia.
Fue una especie de estrellita por un tiempo y se ganó una entrevista en el programa Sin Cities que pasaban por I-Sat.
Escribí un viejo post acerca de ella y todavía hoy mucha gente llega a este blog buscando información sobre Klaudita.
Bien, uno de mis blogs favoritos (Inner, el Pendejo) posteó acerca del "Día después" de esa maratón de garche a la que se sometió Figura y cómo le quedó precisamente la figura como consecuencia de su proeza. ¿Será cierto? ¿No será cierto? En fin, no me toca a mí juzgarlo.
Como para ir calentando los motores mientras esperamos el nuevo libro de Chucky Palahniuk con una competencia de este tipo como fondo de la narración.

Pasen y vean.

11 de abril de 2008

Mientras leo


Fragmentos del caos. Algunos de los libros que se acumulan actualmente en mi escritorio.



El otro día me referí en el blog de Patricio Zunini a mis demasiados (pocos) libros. Entonces me pasó el fin de semana pasado que en conjunción entre mi ansiedad, mi aburrimiento crónico y los libros que se siguen acumulando uno arriba del otro en el escritorio o en la biblioteca o donde sea que quede lugar (establezco extraños órdenes de lectura que nunca termino por cumplir; por ejemplo: los que están en el escritorio serán los próximos que leeré) es que llegué a la necesidad de apurar mis lecturas. Leer más para poder abrirme paso y seguir leyendo nuevos. Porque es verdad, tengo tantas cosas que quisiera haber leído que pierdo el placer de esa lectura en el momento que la hago por el simple hecho de estar pensando en todo lo otro que quisiera leer y no estoy leyendo.
Por eso también es que establecí diversos dispositivos que superan el fallido de los órdenes de lectura:
- 1 libro para viajar.
- 1 libro para el Bar.
- 1 libro para el laburo.
- 3 libros para la cama. Estos a su vez deben ser: Una novela en español. Una novela en inglés. Un libro de no-ficción.
Es la mejor forma que tengo de ir liquidando varios libros, de combatir mi ansiedad y mi aburrimiento: leo 30 páginas de un libro, me aburro, lo dejo, agarro otro de los que estoy leyendo, leo 30 páginas y así.
De ese modo pude finalmente ponerle las manos a dos libritos que hace tiempo tenía ganas de leer pero que no había logrado hacerme el tiempo y el espacio de leer:
Mercado y utopía de Pablo Capanna (una historia-ensayo sobre la Ciencia Ficción) y Mientras escribo de Stephen King (autobiografía literaria con algunas recomendaciones para ser un mejor escritor).
Mi relación con el “Maestro del terror” es compleja. De chico lo amé con toda mi alma y leí algunos de sus mejores libros (Misery, Cementerio de animales, El resplandor, Las cuatro estaciones, La zona muerta y Un saco de huesos (a mí entender, de los mejores aunque entiendo que hay gente que lo detesta)) abandoné uno de sus más conocidos libros (IT) y leí uno de sus bodrios más insoportables (Desesperación). Luego, con mi “llegada a las grandes ligas literarias” renegué de él como renegué de mis influencias más preciadas: Emilio Salgari, J.H. Chase y todo lo que oliese a literatura de género. Vendí todos esos libros. Fue mi constitución en snobeing. Pero luego claro, la mente se abre, uno aprende que lo popular y grasa también tiene valor kistch o sentimental o lo que sea y se para orgulloso a decir: “Sí loco, me cabe Stephen King. ¿Y qué?”.
Mientras escribo es un libro hermoso y me lo compré (bah, lo canjee con los puntos de mi tarjeta Cúspide Max) porque no recuerdo quién me lo había recomendado. Tengo que admitir que cuando me lo recomendaron todavía andaba medio receloso de volver a tener un libro de King en mi biblioteca. ¡Ay! que HaroldBloomiano que uno se puede volver en la carrera de Letras. Un horror.
La mitad del libro es una especie de autobiografía que comenta desde su situación familiar durante la infancia hasta la escritura de sus primeros textos y sus consiguientes primeros rechazos en las revistas de horror y sci-fi de la época. En muchas ocasiones leí historias de grandes escritores pasando por el sufrimiento de los rechazos y en eso King no se queda atrás. Antes de convertirse en Best-seller tuvo que vivir de trabajos chotos, dando clases de inglés y el primer borrador de Carrie lo tiró a la basura. Lo salvó su mujer. Cuenta por ejemplo que vivía tan drogado que ni siquiera se acuerda de haber escrito Cujo.
Después tira un par de datos interesantes sobre lo que es escribir y ser escritor, algunas frases, algunos momentos de su escritura que me hicieron dejar el libro y decirme: “¡La puta madre, este chabón me habla a mí, habla de lo que me pasa a mí!”
Todavía no lo terminé de leer pero hay ciertos pasajes que (a pesar de la traducción) me han sorprendido gratamente. Y es que King se dedica a defender no sólo su literatura sino todas las literaturas menores. Por ejemplo:

Desde entonces me he pasado muchos años (creo que demasiados) avergonzándome de lo que escribía. Me parece que hasta los cuarenta no entendí que casi todos los escritores de novelas, cuentos o poesía de quienes se ha publicado siquiera una línea han sufrido alguna u otra acusasión de estar derrochando el talento que les ha regalado Dios. Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia.
Pág. 55
Más allá que sirve para explicar por qué los ataques de anónimos en blog son una constante, el pasaje revela algo que estaba en lo que decía antes: no hay por qué avergonzarse de gustar de las literaturas menores o de escribirlas.
A diario me topo en la biblioteca en la que laburo con gente que mira con desprecio cuando le ofrezco algún libro de género. Y dentro de los géneros, el más castigado entre nuestros lectores siempre es el de la Ciencia Ficción. ¿Por qué? Ni idea.
Sigue King y relatando su aficción a las drogas y sus justificaciones del momento nos regala otro pasaje hermoso para entender el sentido creador del arte:
soy escritor, y por lo tanto muy sensible, pero también soy un hombre, y los hombres de verdad no se dejan gobernar por la sensibilidad. Eso sería de putos. En conclusión, bebo. ¿Hay alguna otra manera de afrontar el horror existencial y seguir trabajando? Pág.105
Desde que la leí por primera vez me enamoré de esta frase de Chandler:
“Si no fuera duro no podría estar vivo, si no fuera tierno no merecería estarlo.”
(Chandler, Playback). ¿No es igual a lo que dice King sobre ser escritor? Escribir o ser Philip Marlowe son entonces casi la misma cosa. Requieren las dos de un espíritu sensible pero que sepa gobernarse.
Entones navega King y dice: hay escritores que tienen un léxico infernal y que además lo saben articular con elegancia y estilo (y ahí lo tienen a Alan Pauls si no, para ver cómo es posible construír novelas sobre la base del vocabulario y una retórica envidiable) y otros tipos que no manejan ese mismo estilo (y ahí está Ellroy o Hemingway). Uno debe saber dónde posicionarse y no forzar las cosas. Y está bien. ¿Acaso alguien me va a venir a decir que Hemingway o Ellroy no escriben bien?
King lo dice así:
Poner al vocabulario de tiros largos, buscando palabras complicadas por vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo. Es como ponerle un vestido de noche a un animal doméstico. (…) Propongo desde ya una promesa solemne: no usar “retribución” en vez de “sueldo”, ni “John se tomó el tiempo de ejecutar un acto de excreción” queriendo decir que “John se tomó el tiempo de cagar”. Si consideras que tus lectores podrían considerar ofensivo o inpropio el verbo “cagar”, decí “John se tomó el tiempo de hacer sus necesidades” (o “John se tomó el tiempo de ir de vientre”).”
p.130
King llama a la naturalidad. King llama a escribir. King llama a dejarnos llevar por lo que mejor nos suena y no pensar en lo que los otros dirán. Y si nuestro destino es hacer literatura menor, bienvenido sea.
Es ahí precisamente donde se inserta el otro libro que ando leyendo, el de Capanna.
Interesante, bien documentado, un poco demasiado glosador de obras de Sci-Fi, el libro se intenta como defensa del género y me parece por lo que leí, cae en el peor error que podría caer: condena ciertos subgéneros y enaltece otros.
Más allá de evitar por ahora cualquier definición totalizadora o al menos que recorte un ciertas características como para poder pensar en un corpus de Sci-Fi, Capanna se encarga de denostar metódicamente las Space Opera y pareciera inclinar su preferencia hacia la Ciencia Ficción dura.
Lo que es una pena. Porque si se trata de abrir las puertas a un género y sacarlo de su lugar de descrédito social, dando la razón y diciendo: “Las Space Opera y las Gadget Stories son malas” lo único que se hace es seguir dando argumentos a los que desprecian el género por menor.
Seguro que hay novelas de King que son malas. Seguro que hay cuentos de Poe o Lovecraft que no llegan a los picos que llegan sus clásicos. En todo género hay mucha basura y ese es el fermento sobre el que se alzan los grandes edificios. Por cada Chandler hay miles de anónimos firmando a veces con seudónimo. Pero habría que escuchar mejor lo que dice King: no desesperarse, saber que siempre te van a pegar, escribir como es natural en uno.
Yo agregaría: gozar con lo que se escribe y con lo que se lee. El resto viene solo.
King lo cierra perfecto, mucho mejor que lo que podría hacer yo:
La vida no está al servicio del arte, sino al revés.

4 de abril de 2008

Pablo Ramos: tan violentamente dulce

(Nota: Una versión reducida de esta nota salió publicada en Revista Guapo Número 4)

Foto: Alejandra López


por Alejandro Soifer (a.k.a: Rufián Melancólico)

Espero a Pablo Ramos en su bar (Mataron a Kenny) durante un par de horas y no aparece. La respuesta al plantón viene unas cuantas horas más tarde en un e-mail que me manda:

Perdón, loco, pero llegué de Córdoba

con un amigo terminamos en cana

y perdimos el avión

¿cuándo nos vemos?

perdón, perdón, perdón”

Casi una semana después, camino junto al escritor. Me pide que lo acompañe a comprar café para poder invitarme una taza mientras hacemos la entrevista.
Cruzamos a un típico almacén de barrio que persiste sólo porque estamos bien inmersos en un barrio-barrio y porque estamos en La Paternal.
En el camino me cuenta que había ido a acompañar a un amigo a presentar un libro en Córdoba y que éste se emocionó tanto con la presentación que terminó tomando unos cuantos fernets de más, abofeteó al conserje del hotel, usó un extintor de fuego por los pasillos y quiso trompear a un policía cuando fueron a buscarlos.
«Tuve que pagarle $150 al cana para que no molieran a palos a mi amigo en la comisaría. Sólo para eso» dice.
Y así es Ramos: comprometido hasta el tuétano con lo que cree, con los que quiere, con lo que siente y también, claro, con la literatura ajena y la propia.
«Yo estoy tan al servicio del personaje que estoy actuándolo» comenta «estoy viviéndolo, le pongo mi carne al personaje, soy el personaje. Me convierto yo en una expresión autobiográfica del personaje» y esto dice, le trae problemas en su propia vida. Como por ejemplo cuando abandonó 6 años de abstinencia alcohólica porque sintió que no podía defraudar al personaje de su última novela en el momento en que éste mismo abandonaba su propia abstinencia. «Me recriminan, “No hace falta me dicen. Te agarraste un pedo el día que tu personaje recayó”» y él se defiende: «No podía traicionar a mi personaje». Atento a lo que puede llegar a generar lo que dice se apura a aclarar: «Esto no es una postura, porque sigo estando en mi casa en La Paternal, igual que antes, cuando no me conocía nadie.»
Esa misma casa es espaciosa y respira literatura: en sus recovecos oscuros, en la gran biblioteca que completa el espacio donde Ramos dicta sus talleres literarios, en el estudio donde está la máquina de escribir (aclara que todavía no pudo encontrar la forma de escribir en PC) y su pequeña biblioteca de religión y espiritualidad en su estudio y en el cuarto de al lado, donde su mujer repasa el progreso de las ediciones que está encarando Ramos con un nuevo sello editorial que pronto saldrá al mercado.
Así se maneja el escritor, con códigos que son los de antes, con alma de barrio y con gestos de compañerismo que casi obligan a una pronta amistad con él. Al menos una inmensa simpatía.
Entramos al almacén, compra dos tarros de Café, se queja del precio de los tomates con los muchachos que atienden el negocio, compra un racimo de bananas y un poco de mandarinas. Dirá que le gustan las frutas muy dulces, que añora Brasil, donde ya vivió un tiempo, donde hay una variedad inimaginable de bananas. Le suman la cuenta, $12,70 le dice el muchacho. Ramos paga con $14 y para redondear la suma busca un par de sobrecitos de jugo en polvo a $0,70 cada uno.
«Te debo 10 centavos» le dice al verdulero que lo mira con poca simpatía.
Volvemos a su casa y ahora invita un café y un pedazo de torta de mandarina que le quedó de hace un rato, cuando un amigo se la trajo como ofrenda por haber escrito su último libro ( La ley de la ferocidad, Alfaguara 2007) y haberlo conmovido del modo en que lo hizo. «Nunca recibí tantos gracias por La ley de la ferocidad.Me mandaron muchos mails con títulos así: Gracias por La ley de la ferocidad» dice y genera la sensación de estar frente a uno de esos escritores que todavía pueden sentirse orgullosos de conmover a sus lectores. «Yo creo que ese gracias no está dirigido a la estética sino al corazón puesto en esa novela». Continúa con esta idea cuando dice que para él un escritor que cree que «la literatura es una comunicación de un intelecto a otro, no tiene nada de literatura. La literatura es algo mucho más profundo, es la comunicación de un ser íntegro, completo, falente, a otro ser, íntegro, completo y falente. En esa comunicación sucede algo como puede suceder al hacer el amor.»
Pablo Ramos escribe narrativa desde hace unos 6 años (empezó a los 35 y ahora tiene 41). Su primer libro de cuentos (Cuando lo peor haya pasado, Alfaguara 2004) ganó dos premios muy prestigiosos: el Fondo Nacional de las Artes (Argentina) y el Premio Casa de las Américas (Cuba)
En el medio vivió momentos duros: «Hubo 10 años de mi vida en los que me dediqué a tomar. Trabajaba para tener diferentes marcas de Whisky, tomaba cocaína para poder seguir tomando Whisky, todo lo hacía en función de tomar. Cobraba una guita, sacaba lo de mis hijos y después calculaba: con esto me compro 3 botellas de Daniell´s, probaba diferentes marcas y al final terminaba con un tetra-brik tirado en la calle» Su adicción, también es parte de su forma de ser, de su compromiso completo con todo y todos: «Tengo una energía desbordante. Esta novela la escribí en 1 año y la corregí en 4 meses. Cuando me pongo a escribir escribo 15 horas por día, cuando me pongo a tomar, tomo 15 horas por día.» Así con todo dice y lo demuestra: «Pongo tanta energía en todo lo que hago que si esa energía la pongo en consumir alguna droga termino en una sobredosis».
Antes de dedicarse de lleno a la literatura, Ramos se desempeñó en una gama diversa y extravagante de trabajos: «Hice de todo: canillita, repartidor de flores, electricista, tuve una empresa enorme, fui dibujante técnico, ayudante de cocina, cocinero, mozo, vendí libros en la calle, no terminé la secundaria pero hice de todo.»
Aclara que como Roberto Arlt, una de las figuras que más admira del campo literario, el tampoco terminó sus estudios. Y que igual que el anterior, también tiene errores de ortografía en sus originales y que no le da vergüenza mostrarlos, asumirlos y aprender en el camino. «Yo por ejemplo cuando escribo tengo faltas de ortografía, algunas todavía me quedan, no tuve educación y no me da vergüenza mostrárselo a mis alumnos. Sé que no es muy común. Sé que este tipo de cosas se esconden. Mucha gente se muestra ante los pibes que empiezan a escribir como el gran talento al que todo le sale de arriba y eso es muy tremendo cuando a uno le sale un primer borrador muy malo y dice: “¿Cómo habrá hecho éste tipo?”».
La tarde empieza a caer en el caserón que se oscurece con el cielo gris de una lluvia pre-primaveral. La ambientación perfecta para la conversación que ahora nos lleva a las zonas góticas de su narrativa, la oscuridad, los sentimientos duros que inundan sus novelas, pero que él aclara, matiza con mucho sentido del humor.«Me interesa la muerte. Un día cómo hoy, con esta lluvia, yo apenas termino de dar clase me voy a caminar por el Cementerio de la Chacarita. Es mi lugar para pensar.» Luego dice que para él todo eso tiene un aire místico que le fascina, que le acorta los caminos.
Lo veo a Ramos sentado frente mío. Miro sus libros y le hago notar que tiene un par de Bukowski. Me dice que sí, que hay muchos que no lo entienden acá, que para él, es uno de sus pilares. Lo miro de nuevo a Ramos. Se parece un poco a Charles Bukowski. Se parece físicamente (calvo, con pancita, de vez en cuando se calza una gorra de lana parecida a la que inmortalizó el estadounidense en más de una fotografía), se parece en su relación traumática con el alcohol, se parece en el compromiso con su propia literatura y se parece en lo que escribe: violento y dulce al mismo tiempo.
Lo llaman por teléfono. Por lo que escucho que el dice es una futura alumna: una chica que todavía no escribió nada, que quiere aprender.
«¿Qué te gusta leer?» pregunta él y luego acota con humor: «Ah, pero empezaste mal si lo que más te gusta es lo que escribo yo».
Cuando corta busca algunas fotos, recorre un cajón lleno de recuerdos. Me muestra una en la que hay una 4x4 y aclara que es de la época en la que tenía su empresa. Pasan fotos con su padre, fotos con la guitarra (esa otra gran pasión de Ramos que lo llevó a la literatura de la mano de escribir canciones para su banda de rock en la adolescencia), hablamos de fútbol: Racing, Independiente, Arsenal, Sarandí, el barrio. Pasa una foto de Ramos desnudo en un hotel. Su mujer pasa, la ve y le dice que estaba flaco en ese momento, pero que ahora igual es hermoso.
Miro la hora, me tengo que ir.
Me despido de él por hoy y quedamos en vernos otro día, para conversar, para volver a empaparme de su voz pausada y clara, para volver a estar cerca de un tipo común, lleno de ideas y con una voz propia y una forma potentes con las que decirlo.

2 de abril de 2008

La crítica de las armas

Acerca del Affaire Bizzio-Enriquez

(Foto obtenida de la solapa de Cómo desaparecer completamente)


Hace ya un tiempo que se dio la discusión en el blog de Quintín acerca de la reseña de Era el Cielo de Sergio Bizzio que hizo Mariana Enriquez para Página/12.
En parte sucitada por la lecutra errónea que había hecho la periodista del texto. Yo mismo lo señalé en un post inmeditamente anterior de Quintín al respecto:

La crítica de Enriquez sufre una falencia mayor que todas las que se le han encontrado: demuestra una lectura errónea al equivocarse en la glosa de la estrcutura de la novela.
Dice Enriquez: “El narrador y protagonista abandona a su mujer después de la violación,” Lo que es erróneo: el narrador y protagonista RECUERDA como dejó a su mujer ANTES de la escena de la violación. Por lo tanto, partiendo de esta base de mala lectura, no se qué se puede esperar respecto del resto de la crítica que hace.
Me gusta lo que escribe Enriquez, me gustan sus críticas y sus comentarios pero no puedo dejar de pensar que en esta crítica en particular, sobrevuela algo de mala leche.
De eso ya hace un tiempo y aprovecho para volver a aclarar que respeto y admiro la literatura de Enriquez. Creo incluso que quedó demostrado en reiteradas oportunidades y hasta le dediqué un post para promover la compra de su segunda novela. He recibido e-mails de gente interesada en leerla que me preguntaba cómo conseguir sus libros y he hecho lo imposible por producir el "feliz encuentro entre el lector y el libro" como diría Gabriel Zaid.
Incluso tuve la suerte de intercambiar algunas palabras con ella misma acerca de Cómo desaparecer completamente y le expresé en persona cómo me había gustado.
Pero hacer crítica desde el amiguismo es una mala idea. Por lo menos eso creo yo. Y hacer oídos sordos a una pifiada o intentar justificarla también me parece poco interesante.

Todo esto viene a que hoy me entretuve leyendo Ñ en la casa de mi abuela (no lo compro, lo leo cuando puedo darme un timpito para visitarla) y me sorprendí con una extraña defensa del pifie hecho por Fogwill.
La defensa toma como premisa el argumento de que Bizzio abusa de una gramática desprolija lo que produce errores de entendimiento. Seleccioné dos pasajes de dicha defensa:

...la falta de una reescritura puede dar lugar a equívocos, como el de la crítica Mariana Enríquez (sic.) de Página 12, que fue objeto de brla en diversos blogs por no haber entendido lo que sucedía en la novela.
Y el remate que es genial:

Entre tantos antes de los antes y ahoras del pasado que suceden después del próximo futuro es natural que una mujer que no simpatiza en nada con Bizzio ni con esa apología de la bigamia que es Era el Cielo acabe mareándose y no haya podido entender lo que sucedía en la novela.
Fogwil